100 por cien

Lecciones de política para aprendices LVII

A un velorio nadie recibe invitación numerada como a las fiestas, allí llega el que quiere y puede

El ver a un amigo así, inerte, te deja pasmado, pensado y recuerdas la última vez que lo saludaste.

A un velorio nadie recibe invitación numerada como a las fiestas, allí llega el que quiere y puede, el que tiene la voluntad de compartir el último suspiro con los amigos comunes, con los clientes recurrentes y quizá hasta familiares.

Todos hablan de un tiempo relativo que buscan sea muy muy ajeno.

- Te nos adelantaste.
- ¿A dónde se adelantó mi tío Juan? ¿Qué no está morido?

Le dice el niño al papá, que sonríe y le abraza.
- Por cortesía, dicen eso.

Twitter: @romansanchezz

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