Como vimos en la anterior publicación, un museo es multifuncional y sus objetivos son multidireccionales, lo que implica un gran dinamismo. Un museo no solamente es la exposición de objetos de gran valor histórico, científico o estético, sino el conocimiento que le rodea, lo que involucra investigación.
Un museo conlleva interacción social, lo que implica o debería de implicar programas de vinculación, difusión y educación. Por lo tanto, arquitectónicamente, un museo no solamente es el espacio de exposición y muestra, sino que deberían considerarse biblioteca, laboratorios para conservación y restauración, espacios lúdicos y de investigación, espacios de recreación, y también, por qué no, lugares de comercio.
Por lo tanto, se puede abordar el tema de museos desde diferentes aspectos, por la brevedad del espacio solo mencionaré tres que atañen a nuestra realidad en México: el centralismo cultural, la variedad temática y la función educativa.
- Centralismo. La Ciudad de México es una de las ciudades con mayor cantidad de museos en el mundo, mientras que en provincia la presencia de estos es pobrísima.
- Temáticas. Si bien en la CDMX goza de gran variedad de museos, desde el pulque y el de chocolate, hasta de historia y de arte contemporáneo, abarcando casi todos los aspectos de la vida cotidiana; en provincia no sólo hay pocos museos, sino que no hay variedad temática.
- Hacen falta museos de ciencia que inicien y compartan la visión científica, que nos asombren y que nos alumbren en ese intrincado camino, por ejemplo. Es decir, en gustos se rompen géneros; en talentos, los hay tantos como seres vivos; los intereses son tan dispares que nadie sabe a ciencia cierto qué le podría resultar sorprendente y para eso son los museos.
- Los museos en Puebla, por otra parte, carecen del área de servicios educativos con excepción del Museo Amparo y del Museo Nacional de Ferrocarriles Mexicanos. Así, el resto de estos espacios funcionan más bien como joyerías, como espacios de exhibición sin retroalimentación, sin invitación a la innovación, a la experimentación, a la búsqueda, a la curiosidad, ni a la expresividad.
En conclusión, en el Estado de Puebla:
- Necesitamos recuperar espacios museísticos que se convirtieron en oficinas burocráticas, y necesitamos nuevos y modernos espacios de museos tecnológicos, innovadores.
- Necesitamos accesibilidad a los museos. Actualmente casi todos cobran sin importar la calidad de la exhibición y no ofrecen servicios educativos, actividades, guías, ni siquiera hoja de sala.
- Necesitamos que se generen espacios de convivencia social, de intercambio, de enriquecimiento y de esparcimiento.
- Necesitamos actividades en los museos para que funciones como vinculadores sociales.
- Necesitamos servicios educativos en los museos que retroalimenten a nuestros niños, jóvenes y adultos.
- Necesitamos difusión para propiciar un acercamiento social, lo que, además, favorecería la permanencia turística.
En resumen, además de los beneficios a nuestro enriquecimiento socio-cultural, cuando una sociedad ofrece muestras y exhibiciones con actividades para niños, adolescentes y adultos, ofrece espacios de investigación, ofrece espectáculos, los turistas (sobretodo tratándose de turismo patrimonial) permanecen más tiempo, no pasarían por Puebla de largo… como si nada.