Opinión

Las flores en la gastronomía mexicana

Antecedentes desde 2,000 A. C. Mercado actual al año: 49 mil millones de USD.

A partir del siglo XVIII la mirada europea comenzó a interesarse en las características particulares de la botánica exótica, entre ellas la mexicana (Ruane 2015, 56).

La clasificación, taxonomía, belleza o fealdad de las plantas llamaron la atención de los visitantes y turistas de nuestras tierras, que comenzaron a catalogar y explorar las propiedades de la flora nacional.

El problema con la visión europea, es que no tomó en cuenta la mirada de nuestros ancestros indígenas que valoraban y conocían la importancia de las plantas y las flores mesoamericanas de maneras distintas a las Occidentales.

Algunos historiadores afirman que el jardín de Moctezuma (que destruyeron las huestes de Cortés en la conquista de la Ciudad de México y que arrasó de lágrimas los ojos de los aztecas), serviría de inspiración poster para crear el primer herbario en Murano y este serviría de modelo para todos los jardines botánicos que surgirían después en el mundo (Coe 2005, 777).

No sorprende, por lo planteado con anterioridad, que los pueblos prehispánicos conocieran y emplearan las plantas para diferentes que incluía la decoración de distintos guisos.

En esta ocasión entrevistamos a la Licenciada en Gastronomía, Angélica González, que publicó un libro en España titulado Florifagia mexicana: Rescatando una cultura de la editorial Publicia en España, que tiene la finalidad de analizar y reincorporar el uso de las flores como decoración en la gastronomía nacional.

Angélica llama la atención por su juventud (veintidós años al publicar su libro) así como por su pasión por el adquirir más conocimiento.

Sorprende que a tan corta edad haya publicado un libro, pero a medida que se charla con Ella, queda claro que le apasiona el conocimiento de las Humanidades.

Angélica explica que la florifagia es “[l]a tendencia que tenemos los seres vivos a ingerir flores” (González, Florifagia mexicana: Rescatando una cultura 2017).

Esta actividad—que podrá parecernos novedosa, no lo es: “[n]i es producto de la nueva cocina ni de la cocina fusión; el comer flores es tan antiguo como el hombre, ya se podía apreciar en la época prehistórica donde los hombres recolectores las consumían” (González, Florifagia mexicana 2018).

El planteamiento de Angélica nos obliga a cuestionar desde cuándo se consumen las flores en el territorio del actual territorio mexicano a lo que explica:

[L]a florifagia en México se ha practicado desde la etapa prehispánica (2,000 a.C.-1521 d.C.); sin embargo con el paso de los años y la fusión entre las culturas europea Occidental y mexicana, se ha dejado de practicar, al punto en que casi ha desaparecido del panorama mexicano ya sea por la falta de información, la poca difusión que tiene actualmente o que esta se transmite únicamente en algunos pueblos o regiones remotas que continúan transmitiendo sus tradiciones de boca en boca con poco contacto en el exterior (González, Florifagia mexicana 2018).

A partir de entrevistas cerradas, epistemología y el estudio de mitos y leyendas prehispánicas, González analiza la importancia del consumo de las flores en el pasado y en la actualidad.

Una de sus conclusiones más interesantes es que las flores son consumidas o por la gente indígena—alejada tanto de centros urbanos como de la cultura gastronómica Occidental--o en los restaurantes de vanguardia: las clases medias mexicanas o no conocen, o apenas están siendo expuestas al consumo y decoración de platillos con flores.

Bernardino de Sahagún, OFM, relató el uso, consumo y adoración por los nativos de las flores, en el libro XI “que trata de los animales, aves, peces, árboles, hierbas, flores, metales, piedras y de los colores”, particularmente en la sección “En que se trata de todas las hierbas” describiendo las características de las hierbas, raíces y florestas. A través de su obra aprendemos que os indígenas no solamente veían a las flores como algo místico y hermoso, sino que también tenían un simbolismo alterno. Estas se reservaban para el uso exclusivo de personas principales de la nobleza (González, Florifagia mexicana: Rescatando una cultura 2017).

En la actualidad, el mercado mundial de flores se valora en $49 mil millones de dólares americanos anuales (al 2016); la Unión Europea se ubica como uno de los principales productores, importadores y consumidores en el mundo (Floricultores Internacionales vol. III 1994).

La industria de las flores en nuestro país se convierte en una de las más exitosas a partir de 1979, aun siendo esta una industria que se encuentra en el anonimato por el abandono que le han dado las autoridades, productores, líderes y el burocratismo aduanal.

Hoy en día se desempeña con éxito manteniéndose en el cuarto lugar mundial en producción de extensiones cultivadas y tallos (González, Florifagia mexicana 2018).

Es tal el impacto que tiene la floricultura, que en el año 2011 se reflejó un crecimiento con un valor de 5 mil 646 millones de pesos. Esta cifra se puede comparar con la producción de frijol del país que revela un valor de 6 mil 890 millones de pesos (Torres Lugo 2014).

Siendo que este no es un producto de primera necesidad su demanda refleja en flores y plantas de ornato un valor de 37 mil 338 toneladas en el año 2000, y en el año 2009 cerca de 95 mil toneladas, aseguran los productores de las flores mexicanas (Torres Lugo 2014).

Esto es importante ya que demuestra que la importancia económica que tienen las flores en nuestra cultura y nos habla del potencial que tienen las mismas en la gastronomía (González, Florifagia mexicana 2018).

Al ser de fácil acceso, relativamente económicas, cuando comparamos sus precios con el extranjero, se abre la posibilidad de incluir a las flores en la gastronomía mexicana para embellecer los platillos y para aprovechar las bondades de las mismas (González, Florifagia mexicana 2018).

Si desea conocer más sobre el tema puede visitar la página del libro en Amazon: ([https://www.amazon.com.mx/Florifagia-Mexicana-Rescatando-cultura-Spanish/dp/3841683746/ref=sr_1_1?ie=UTF8&qid=1536240404&sr=8-1&keywords=florifagia])

Twitter: @Fofi5

Trabajos citados

Coe, Sophie D. America's First Cuisines. Austin: University of Texas Press, 2005.

Floricultores Internacionales vol. III. Amsterdam: World Floriculture Industry Publishers, 1994.

González, Angélica, interview by Alfonso Gómez Rossi. Florifagia mexicana (Septiembre 3, 2018).

—. Florifagia mexicana: Rescatando una cultura. España: Publicia, 2017.

Ruane, Christine. "Eighteenth-Century Botanical Literature and the Origins of an Elite Russian Gardening Community." In Essays in Honor of Gary Marker, by Maria, Daniel H. Kaiser, Valerie A. Kivelson Di Salvo, 55-70. Boston: Academic Studies Press, 2015.

Torres Lugo, Raúl. Tierra fértil, Floricultura mexicana: Gran industria en el anonimato. 2014. http://www.tierrafertil.com.mx/floricultura-mexicana-gran-industria-en-el-anonimato/ (accessed 2016).