De manera frecuente se presume que con los ejercicios de sondeos de opinión, que son trabajos de inferencia estadística, se pretende determinar los resultados de un proceso utilizando una muestra representativa como herramienta para determinar los elementos de toda la población que constituye el proceso, todo siempre utilizando las matemáticas comprendidas en la inferencia estadística de probabilidades. Ese ejercicio de probabilidades se ha pretendido presentar como que su resultado es una fotografía de lo que sucederá el día de la jornada electoral, se dice que si las elecciones fuesen hoy el resultado sería y nos ponen sus resultados de la medición en su sondeo de opinión del que sí está bien hecho. Se debería decir que si las elecciones fueran hoy el resultado probable sería, así matizado el asunto es más aceptable.
Como probabilidad el resultado de un sondeo de opinión es más aceptable, pero no mejora la calidad de la proyección de lo que pretende determinar, tómese en cuenta que el ejercicio realizado solo mide la opinión libre del encuestado y deja elementos que a la hora de votar, el día de la Jornada Electoral, juegan un papel importante en las definiciones que llevan al ciudadano a depositar un voto en favor de alguna de las opciones. El día de la elección se debe considerar:
-- 1. La existencia de una preferencia política del ciudadano,
-- 2. Las estructuras institucionales en las que se encuentra incorporada la opción electoral
-- 3. La estructura de los partidos para organizar la concurrencia de los ciudadanos a las urnas de votación,
-- 4. Los recursos económicos y organizativos de los partidos y candidatos
-- 5. Además de valorar el tipo de instrumentos que se utilizan para que el ciudadano ejerza su derecho al sufragio.
-- 6. De manera particular es importante que se valore el tipo de boleta de votación.
Esta última cobra una importancia fundamental ya que buena proporción de ciudadanos reserva su decisión para votar por una opción de las existentes a pie de la urna, se ha calculado que el 40% de los votantes así se comporta. En el caso de las elecciones nacionales se puede considerar que se estaría hablando, aproximadamente, de 17 millones de votantes. El formato de la boleta mantiene un perfil propio del periodo en donde predominaba un sistema político con partido dominante casi único, sin posibilidades reales de una verdadera competencia, en ese modelo todos los mexicanos que hemos concurrido a cumplir con el derecho de depositar nuestro voto, el día de la jornada electoral, sabemos que los partidos aparecen en un orden de acuerdo con su antigüedad, y a pesar de que por los avances de la competencia y la pluralidad se ha establecido como opción la posibilidad de que los partidos se presenten con candidatos propios, por sí mismos, así como optar por presentar, lo que ya es frecuente, candidaturas en la que los partidos concurren, aliados bajo la modalidad de coalición.
A pesar de que los partidos se presentan bajo la nueva modalidad, el formato de la boleta modificado para tomar en cuenta lo que se establece en los principios rectores de la actividad electoral: la legalidad, objetividad, imparcialidad, máxima publicidad y transparencia contemplados en nuestra carta magna, como consecuencia de su aplicación se hace imperativo que se refleje en la estructura de la boleta, misma que debe ajustarse a los principios rectores, especialmente debe ser imparcial, para ello debe ser equitativa con los partidos y con los candidatos, en la normatividad particular contenida en la LEGIPE se puede sustentar la elaboración de una boleta que reflejando lo nuevo se apegue a lo establecido en la norma y que se dé espacio para que cada partido aparezca en la boleta con su logotipo de acuerdo a su antigüedad. En el caso de los partidos que postulan a un candidato por cuenta propia se ordenan de acuerdo a su antigüedad, en tanto que a los que postulan a un candidato presentándose como una alianza, bajo la modalidad de una coalición, tendrán que ubicarse de acuerdo con el promedio de las antigüedades de los integrantes de la coalición, ya que, de acuerdo con la ley dice que se les deberá tomar en cuenta que si tienen una plataforma electoral y un candidato común procede que se les considere como un solo partido.
Con esas premisas se deberá elaborar una boleta que preserve la imparcialidad respecto a los partidos y respecto a los candidatos.
Actuar de esta manera evitaría que se pudiera sesgar la tendencia de la votación porque el instrumento de votación, la boleta, puede inclinar, de manera ilegítima, a que el votante impulsivo, el que decide su voto a pie de la urna se vea manipulado para escoger de entre las supuestas 10 opciones a las que en la boleta aparecen con el mismo candidato 3 veces (es el caso de las alianzas o coaliciones que se han integrado para competir por la presidencia), en tanto que los que van por un solo partido aparecen solo una vez y eso también es lo que les espera a los que logren aparecer en la boleta de votación como candidatos independientes.
Lo realmente democrático que correspondería con los principios rectores de la actividad electoral sería que los partidos aparezcan como tales, si es en coalición agrupados con su candidato y que los candidatos a quienes los apoya un solo partido o que se registraron como independientes, aparezcan el mismo número de veces en la boleta.
Esto es importante para poder determinar los probables resultados del proceso electoral quitándole un elemento que evidentemente sesga la dinámica libre del ejercicio de la elección. Si se permite que la boleta mantenga su formato tradicional a los que se han agrupado como alianza motiva que al instrumento de votación se le otorgue una función como en los juegos de azar, que para 17 millones de mexicanos que se encuentran fuera del voto duro de los partidos y candidatos, se les presenten boletas cargadas hacia los partidos y candidatos, por ser partidos coaligados, y su candidato aparece más veces en la boleta de votación y por tanto la tendencia en la repetición muchas veces del ejercicio del voto en este enorme segmento de ciudadanos (votantes compulsivos) que si bien, son conscientes de casi todas sus obligaciones como mexicanos, pero que en el asunto de decidir sobre las alternativas electorales no están dispuestos a dedicar mucho tiempo para reflexionar al respecto -votantes poco intensivos- toman su resolución de manera impulsiva e intempestiva. Su número en todo el país alcanza un monto de aproximadamente 17 millones, en Puebla su dimensión sería de casi 1 millón de poblanos que bajo estas características concurrirían a las urnas el primero de Julio.
La tendencia será, probablemente, presentar el resultado de que este voto se distribuya -si se mantiene el formato tradicional de la boleta de votación- de tal modo que las coaliciones reciban el 25% de la votación cada una, por el espacio que ocupan de la boleta, en tanto que hacia los independientes les correspondería solo un 8.5% de esa votación. Bajo esta consideración (suponiendo que no se unan los independientes) al voto duro, más el que consigan como efecto de la campaña, de cada una de las coaliciones, se le sumará un número de votos aproximado de 4.25 millones a cada coalición en tanto que a los independiente por este hecho, si no se corrige, solo le corresponderán 1.41 millones de votos a cada uno, en el caso de todo el país.
En Puebla con un panorama que incluye a 11 partidos de los que hasta el momento 5 coaligados apoyan a la candidata oficial, Martha Erika Alonso, 3 coaligados apoyan al candidato de Morena, Luis Miguel Barbosa, el PRI por sí mismo apoya a Enrique Doger; los otros dos partidos han anunciado que participarán por sí mismos.
Se tendría que la coalición que apoya a la candidata oficial, que ocupa más del 45 % del espacio de la boleta, le correspondería además de su voto duro y el conseguido durante la campaña, probablemente 500 mil votos y a la otra coalición, además de su voto duro, probablemente 300 mil, y a los que participan por sí mismos les tocaría, además de su voto duro, a cada uno poco más de 60 mil votos.
Por supuesto que eso es inequitativo y parcial, la boleta no puede utilizarse para sesgar los resultados por lo que es imperativo que la situación se modifique diseñando una boleta de votación imparcial, el propósito será conseguir que en el 2018 a nivel nacional y en Puebla especialmente, se verifiquen unas elecciones libres y democráticas, sin trampas, por más sutiles que estas sean.
Todo lo analizado corresponde con el propósito de conseguir, en el proceso electoral de 2018, un gobierno que presente una sólida legitimidad y con ello la posibilidad de constituirse en un poder democrático, legítimo, eficaz y eficiente.