Opinión

Todos tienen la culpa

Los términos para echarle la culpa a otros: había tráfico, no sabe enseñar. O el milagro: Ojalá.

Transcurre la semana y no sabemos cómo organizarnos, empieza el día y se nos hace tarde para llegar a la escuela, al trabajo, a la reunión, a la junta que estaba planeada. Por tanto, no hay justificación alguna para ser puntuales, para evitar que nos llamen la atención por llegar tarde a nuestro destino y que nos descuenten por no saber organizarnos, por no levantarse temprano y hacer las cosas con una estricta disciplina para continuar con la rutina del día.

A causa de ello es muy común que en México tengamos preparado los pretextos a decir y las justificaciones para evitar el descuento o un reporte por no llegar a tiempo. Lo primero que se nos ocurre para hablar con las autoridades inmediatas: Había mucho tráfico e impidió llegar a buena hora, no hay excelentes conductores y tardan mucho en avanzar.

Con ello mismo: ¡Me dejo el avión! iré a pelear hasta que me atiendan y lograr conseguir me busquen el vuelo más próximo.

Entonces si se sabe que hay tráfico, ¿por qué no salir temprano y evitar el descuento? ¿Por qué tener que inventar un sinfín de cosas y justificar los hechos al no saber ordenarnos? Del mismo modo el avión no me dejó, es uno quien no sabe organizarse y estar preparado ante lo que pueda pasar, por lo cual conlleva a perder el vuelo.

Otro caso muy común es cuando sabemos que como sociedad tenemos muchas problemáticas, económicas, políticas y sociales y que el rumbo del país no marcha bien, ante ello se suele decir lo siguiente.

En el aspecto económico no avanzamos porque no tenemos buenos mandatarios, nos roban y solo se benefician, la política no sirve, no existe la persona indicada para sacar al país, al estado o al pueblo adelante debido a que todos buscan tener riquezas y quedarse con lo poco que tenemos.

Eso no es todo, seguimos diciendo palabras y más palabras sin realizar acciones y dejarle a los demás el trabajo, por lo cual se menciona:

Todos son corruptos, todos hacen mal las cosas es por eso que no avanzamos como sociedad, ya no hay valores, los hijos no respetan a sus padres, hay muchas pandillas en las colonias, en las esquinas y en las calles.

No hay seguridad, el gobierno no se preocupa por reforzar ese aspecto, hay muchos asaltos, secuestros, extorsiones, no está haciendo nada, no se limita a observar que esas pandillas surgen porque no hay trabajo, porque no recurren a la escuela, pero sobre todo por la falta de dinero, de tener los recursos suficientes para lograr esos beneficios.

De tal manera que podemos seguir comentando lo que día a día se forja en la mentalidad del mexicano, de los niños y adolescentes, así como de los adultos del cual le echamos la culpa a todos.

Otra situación que se dice: Mi hijo no sabe leer, no va bien en la escuela porque el maestro no enseña, no sabe dar su clase, por lo tanto, él tiene la culpa de que no exista un avance en la educación de mi hijo, además es cierto lo que decían las vecinas: en esa escuela no trabajan, todos faltan, no hay autoridad por parte del director.

Quejarnos y echar la culpa forma parte de la vida cotidiana, así como del vocabulario del mexicano tenemos ideas para buscar pretextos.

También es común decir: En el hospital del pueblo no hay buen servicio, los médicos no están bien preparados y las enfermeras no atienden a los pacientes. Además, no hay buen trato, mucho menos organización de trabajo.

Todo esto y más decimos para justificarnos o buscar pretextos para no decir que nosotros tampoco estamos haciendo nada por el país o el estado. La culpa la tienen todos menos yo, buscamos estrategias para limpiarnos las manos.

Estamos esperando a que nos hagan las cosas, todo el tiempo pensamos que son los gobernantes quienes actúan mal, quienes no saben llevar el orden del país, quienes no saben cómo acrecentar la economía y ser competentes en el mundo.

Vamos en el día a día diciendo: ¡A ver qué sale mañana! ¡Ya se verá en el transcurso de la semana! Vivimos en la incertidumbre de que todo nos resuelvan y la palabra mágica que suele utilizarse es: ¡Algún día! Y ¡Ojalá!

¡Algún día estaremos bien como país! ¡algún día tendremos esa economía! ¡algún día tendremos un buen presidente! ¡Ojalá tuviéramos esa educación! ¡Ojalá México siguiera el ejemplo de ese país! Toda gira en esos conceptos.

Vivimos esperanzados en las acciones de los demás, y si algo sale mal esa persona tiene la culpa, no nos detenemos a pensar en que debemos hacer las cosas, de preparar a los niños y jóvenes del futuro con nuevos ideales, de formarlos con un pensamiento reflexivo, motivarlos para tomarse papeles de regir a un país, de estar en las escuelas liderando, de fijarse que todo marche bien en los hospitales, de observar qué hace falta y qué no.

Muy a pesar de ello tenemos mucho trabajo y mucho que hacer para forjar la confianza y seguridad en los jóvenes de hoy y dejar de decir pretextos, justificaciones, de que todos tienen la culpa del rumbo del país, hasta de la situación de uno mismo, el objetivo es actuar hoy mismo y no esperar a que los demás realicen las acciones.