Opinión

Memoria

Un texto de hace dos años. Nada ha cambiado desde entonces. ¿Qué hacer?

Recordar es bueno, ir al pasado mucho más, porque implica ver qué tanto hemos avanzado como sociedad, como pueblo y país. Hoy 1 de septiembre de 2017 los cambios son pocos en cuestiones económicas, políticas y sociales, en cambio la dinámica de la vida te exige seguir sin detenerte. Tengo unos escritos de hace dos años cuando egresé de la facultad y gustaba por escribir hasta lo menos importante, debido a que los registros siempre los he considerado indispensables para construir las pequeñas historias.

Todo comienza cuando empiezo a observar detalladamente los espacios y el rumbo del país, por lo cual anoto la fecha en una pequeña libreta y escribo lo siguiente: «20 de mayo de 2015 el escenario es San Andrés Tuxtla, Veracruz.

»Un clima insoportable, calor, zancudos, con ganas de estar bajo el agua y no salir. Los días van pasando y todo sigue igual, el progreso es poco, no hay un avance en materia de seguridad, de desarrollo económico, de una estabilidad social, emocional, parece que a todos nos gusta la comodidad, el gobierno ha encontrado estrategias para (lograr en la gente) no alzar la voz, para no marchar y no manifestarse.

»Se me olvida que también está el diario vivir, el trabajo, la escuela, comer, dormir, disfrutar de algún evento y de las fiestas, además de eso es el sistema y todos los estereotipos que puedan intervenir en las decisiones de la vida cotidiana. Es por eso que no todos estamos de acuerdo, no podemos reunirnos ni mucho menos trabajar en equipo para ser escuchados y poder manifestarse.

»Los mexicanos, los jarochos y sanandresinos nos hemos adaptado al ambiente que se ha generado, la inseguridad, la injusticia y la impunidad, el futuro prometedor para México es lento. Por lo cual lo mucho o poco que hace no otorga grandes beneficios debido a que el proyecto neoliberal contribuye a que seamos máquinas y títeres, así como pelearnos los unos con los otros.

»Además, se acercan las elecciones a la diputación federal y el país es un desastre, delincuencia, crímenes, inestabilidad. Guadalajara, Michoacán, Tamaulipas, Guerrero y otros estados están viviendo estas problemáticas. Pensar es las elecciones cuando el territorio mexicano es un desorden, es desigual, no se percibe un rumbo, esto conlleva a analizar que el pueblo ya no cree y no deposita su confianza en nadie.

»El mundo globalizado se preocupa por construir y fabricar, generar un capital, trabajo y más trabajo por lo que los actores sociales se concentran en eso independientemente de lo que pase una nación. Por lo tanto, es momento de esperar quién ganará las elecciones a la diputación, aunque muchos escritores e intelectuales opinaron ante los medios de comunicación que la población saldría a votar por miedo ante lo que pueda pasar.

»En mi opinión a pesar de que el discurso ya no convence a la población, la gente lo haría porque aún persiste esa idea tradicional de votar por alguien, esto se da más en los pequeños pueblos, o porque recibieron ayuda económica.

»Solo queda esperar qué partido ganará las elecciones, mientras tanto la construcción de los hechos se irá configurando con el tiempo, para quedarnos igual, sin grandes cambios y sin soluciones en torno al desarrollo social del país.»

Este texto fue escrito hace dos años, cuando la condición de México giraba solo en las problemáticas políticas y económicas. Hoy es lo mismo, es poco el cambio, seguimos en la misma línea de la vida cotidiana, y muchos no sabemos realmente qué es lo que sucede en el país, en la ciudad o en la comunidad.

Hace dos años guardé este texto para ver qué tanto podíamos avanzar como sociedad, así como en la forma de pensar. Sin embargo, me doy cuenta que nos falta mucho por construir una estabilidad social y por ponernos de acuerdo.

Podrán pasar años y quizás todo siga igual, en cambio para las futuras generaciones tener algo seguro se complica, puesto que conlleva a esforzarse más y buscar salir incluso de tu país para tener ciertas comodidades, y a su vez olvidarte del mismo porque no genera tranquilidad social ni económica.

Solo la memoria colectiva permitirá analizar ese proceso de avance o retroceso de un pueblo, y qué es lo que estamos haciendo como sujetos sociales o individuos. Por lo cual la intención no es cambiar opiniones, posturas o mentalidades ni mucho menos invitar a nadie a actuar de cierta manera para el progreso del país, sino más bien analizar y reflexionar qué estamos haciendo además de escribir, decir discursos, de hablar en público, divertirse, de ir al colegio, de ir a caminar o conversar con los amigos en el café, en los pasillos y en la calle.