La presidencia de Trump parece acumular una serie de errores políticos que presagian pésimas consecuencias para el planeta tierra a largo plazo; sus errores recolectados asombran por ir en contra de lo que podríamos definir como un sentido común mundial.
La decisión de la semana pasada del Ejecutivo estadounidense de salir del Acuerdo de París (2015), es una decisión que nos afecta a todos, ya que implica que la híper-potencia no quiere seguir reglas que beneficien al mundo y a nuestros descendientes a largo plazo.
La decisión favorece los intereses de un capitalismo agresivo que sólo busca generar ganancias, sin importar el costo a mediano y largo plazo.
La pregunta que uno se hace, a partir de las decisiones erradas de Trump, es ¿qué opinan los estadounidenses que lo apoyan? y culturalmente ¿por qué siguen asumiendo que está haciendo un buen trabajo, defendiendo los intereses de Estados Unidos?
En días recientes vinieron parientes norteamericanos a la boda de mi hermana. Para los que no sepan, mi madre es originaria de Detroit de padre italo-americano y madre sueca-galesa.
Mi familia estadounidense vivió en el Detroit próspero entre las décadas del 30 y el 80, en un momento en el que la ciudad de los automóviles era considerada el ejemplo a seguir de cualquier nación moderna: tenía una próspera industria automotriz, una sólida clase media y parecía que el futuro seguiría siendo prometedor.
A partir de la década del 70 con la importación de automóviles japoneses así como el incremento al costo de gasolina, la industria automotriz empezó a abandonar el estado de Michigan, para mudarse a Ontario en Canadá, México o si permanecían en EEUU, crearon plantas en los estados más pobres del sur.
La decadencia económica de Michigan significó que una gran cantidad de sus habitantes emigraran a otros estados de la unión americana o incluso a los otros dos países de Norteamérica. Esta migración en mase es conocida como el “éxodo o la diáspora de Michigan”.
Los habitantes que se quedaron en Michigan y que habían sido considerados demócratas durante gran parte del siglo XX en esta ocasión votaron a favor del cambio político que encarna Trump, influidos por la creencia que el partido Demócrata ya no representa los intereses de los obreros blancos de clase media: para ellos las promesas de Trump parecían más realistas que las opiniones de Hillary, una política consumada demasiado asociada con el gobierno para entender las necesidades del pueblo.
Aquí entra a escena mi familia: originalmente demócratas por tradición, hoy la familia se encuentra dividida por líneas ideológicas.
Mi familia formó parte de esa diáspora que dejó Michigan atrás y emigró a los estados del “Sun Belt”, dejando atrás al “rust belt”. (1)
Mis parientes que son de la generación nacida entre 1941 y 1951 votó mayoritariamente por los demócratas, mientras que la generación nacida entre 1967 y 1974 votó mayoritariamente por Trump.
Los miembros de la generación X votaron por Trump, aunque algunos no se definen como republicanos y consideran que su voto es por el candidato, no por la ideología de partido.
Una de las razones que más destacaron los miembros de la generación X para justificar su voto por Trump fue que “es bueno tener a un hombre de negocios como Presidente”, razonando que esa visión empresarial lo ayuda a defender los intereses de la clase media estadunidense.
Otro argumento esgrimido era que “es bueno tener a alguien que no sea del sistema corrupto de Washington” en el poder.
Por supuesto que como era una boda y somos familia, no ahondamos en argumentos que ofendieran las susceptibilidades de todos, aunque resultaba irónico que estuvieran en una boda en México y apoyaran a un hombre que hablado tan mal de los mexicanos.
En la teoría latinoamericana se asume que los estadounidenses blancos en su mayoría son blancos, de origen anglos-sajón y protestantes (el acrónimo que se emplea es WASP) y que todos los blancos pertenecen a ese grupo, pero en las últimas décadas este paradigma ha sido cuestionado ya que en realidad hay distintas culturas blancas e inglesas dentro de Estados Unidos.
David Hackett Fisher, autor de un tratado histórico cultural de Estados Unidos llamado “Albion’s Seed” alega que fueron cuatro culturas británicas las que emigraron a las trece colonias y que estas le dieron forma a las culturas actuales en la nación norteamericana.
Estas culturas no necesariamente están unidas por ser caucásicas o cristianas de origen Protestante.
El término WASP debe entenderse como representativo de una migración inglesa que se estableció en la Nueva Inglaterra originaria de la Anglia Oriental y que buscaba practicar creencias religiosas sin la supervisión de la Iglesia Anglicana y la Corona inglesa. Este grupo sería el antecesor cultural de los demócratas de Nueva Inglaterra y California.
En Pennsylvania se estableció el grupo de los Cuáqueros liderados por William Penn que se caracterizaron por promover la libertad de religión y por fomentar la migración de granjeros de Gales y la parte del sur de Alemania. La tolerancia a la religión y a diversas culturas fue el antecedente cultural de Estados Unidos para aceptar diversos grupos étnicos y religiosos. Los dos grupos que describimos son los antecesores de los ciudadanos estadounidenses que votan por el partido Demócrata.
En el sur se establecieron dos grupos británicos distintos que son los antecesores culturales de los electores del partido republicano: un grupo lo conformaron inmigrantes del sur de Inglaterra que se veían a sí mismos como nobles y que vinieron al nuevo mundo a perpetuar el sistema feudal de esa región. No necesariamente se consideran WASP ya que se asumen descendientes de los Normandos que conquistaron Inglaterra con Guillermo el Conquistador.
Su perspectiva era conservadora y no alentaban la educación de las personas que no formaran parte de la burguesía local. El otro grupo que emigró fue el de celtas presbiterianos escoceses que vivieron en Ulster, Irlanda, antes de emigrar a las trece colonias. Estos se establecieron en las montañas Apalaches y siempre vieron con desconfianza a un Estado centralizado fuerte. En EEUU esta es el origen de una cultura de clase media baja que apoya a Trump.
Colin Woodard parece apoyar esta noción en su libro “American Nations” donde se explican las diferencias regionales de Norteamérica, aunque pare él EEUU está conformado por once naciones que influyen en las políticas regionales de maneras distintas.
El fenómeno de Trump que nos cuesta trabajo comprender desde este lado del Río Bravo, se reduce entonces a una serie de influencias culturales que comenzaron en lo que es EEUU en los siglos XVII y XVIII.
Nota:
(1) Sun belt (cinturón del sol) son de los estados del sur de EEUU que han tenido mayor crecimiento poblacional y que incluye Florida así como los estados del suroeste. Rust Belt (cinturón oxidado) se refiere a las grandes ciudades industriales de los siglos XIX y XX que ahora han sido abandonadas y cuya maquinaria en las fábricas abandonadas está oxidándose por desuso: un símbolo de la economía deprimida de esos lugares.
Twitter: @Fofi5