La biografía sobre Jenkins complejiza y enriquece la historia del estadounidense más conocido de Puebla y trata uno de los temas más controvertidos de William O. Jenkins, su secuestro y las consecuencias que tuvo en su vida y en la cultura política local, pero vayamos por partes, en este artículo no hablaré del secuestro, porque lo he hecho ya en otra sección, pero hay detalles interesantes sobre la biografía que se pueden analizar:
Confieso que me resultó chocante el primer capítulo de la biografía. A pesar de cuestionar personalmente la leyenda negra de Jenkins, me pilló de sorpresa una infancia y adolescencia tan ordinariamente estadounidenses.
Lo que más incómodo resultó, fue leer que Jenkins era un hombre romántico que cortejó amorosamente a la señorita de sociedad sureña, Mary Street. Me resultó chocante particularmente por la versión que conocía de que su mujer, Mary, había muerto sola en Los Ángeles, abandonada por su marido.
Otra cosa que me sorprendió fue que no era el hombre vulgar que me habían contado los poblanos que habían tratado el tema conmigo: Jenkins estudió en la Universidad de Vanderbilt donde aprendió latín, y después impartió clases de aquel idioma y de futbol americano en Texas, antes de emigrar a Monterrey.
Sus comienzos en Puebla también habían sido un misterio y es gracias a Andrew que ahora esclarecen las diferentes versiones que manejaban los distintos historiadores y novelistas que habían descrito.
Esto le daba una dimensión que no esperaba sobre un personaje polifacético y que a medida que progresaba en la lectura de la biografía, se tornaba más difícil de encasillar.
Después de leer el libro comprendí que aquellos primeros capítulos que me resultaron insólitos, eran esenciales para entender el resto de la biografía y que muestran por única ocasión a un Jenkins humano: joven y feliz a ratos, preocupado a otros.
La llegada a México de él y su esposa, desdibujan las líneas del hombre privado y sólo nos queda entrever su faceta pública.
En los siguientes capítulos destacan las narraciones de primera mano que le hicieran al Paxman, la hija sobreviviente de Jenkins y su yerno Jane y Ronnie Eustace, así como otros descendientes del magnate. Sin esas narraciones que llenan el hueco de su vida personal, Jenkins se queda manco, incompleto y permanece como el monstruo de la leyenda criminal de Puebla, que lo responsabiliza de distintos delitos impunes cuya finalidad tenían acrecentar su cuantioso capital.
Pero además del aspecto privado que da Paxman al gringo Jenkins, es también importante destacar la importancia que la biografía tiene para nuestra ciudad:
¿Cuántas biografías de hombres poblanos, eminentes, del siglo XX existen?
Les puedo afirmar que son pocas.
Esta falta de historias significa la pérdida de identidad y memoria de nuestra ciudad.
Cada vida que se apaga sin dejar una constancia escrita, simboliza una privación de información irreparable que no se puede recuperar.
Las vidas que tocaron, las personas que vivieron antaño van desdibujándose cada década que pasa, hasta que fallecen sus descendientes inmediatos y después sólo quedan rumores o unos cuantos enunciados que describen toda una vida que se ha extinguido.
En algún momento, poco después de la muerte de Luis Artasánchez, Andrew me dijo que debía apurarse para entrevistar a aquellas personas que quería interrogar, porque muchas estaban muriendo y al desaparecer, estaban concluyendo historias que se quedarían en el silencio para siempre.
Andrew al rescatar a Jenkins recupera las voces de aquella plutocracia poblana que tuvo una gran importancia dentro de la historia de México en el siglo XX, pero que también estaba caracterizada por permanecer en el anonimato (a excepción de Manuel Espinosa Yglesias al que “le gustaba figurar”).
A modo de conclusión podemos resumir que la obra de Paxman es importante para entender no sólo la biografía de Jenkins, sino también el entorno cultural en el que hizo su fortuna.
En la portada y contraportada vemos dos datos que lo hacen relevante para la historia nacional, por un lado Paxman afirma que entender a Jenkins es comprender la manera en la opera “la actual plutocracia mexicana”, generalmente ávida de dinero que bajo el cobijo de los distintos gobiernos del PRI a nivel federal y local se enriquecen aun gracias a estas alianzas que benefician a ambos pero no a los ciudadanos fuera de este trato.
Por otro lado, Paxman ofrece una magnífica interpretación de la gringofobia que existió en México en el siglo XX, fenómeno que ha ido transformándose o desapareciendo desde la firma del TLC, pero que ahora, con la elección presidencial de EEUU puede volver a resurgir.
Twitter: @Fofi5