Opinión

Mal Endémico

Franz Kafka. México kafkiano. La corrupción vuelta cultura. Necesidad de cambiar. Esfuerzo personal.

Franz Kafka (Praga 1883 – Kierling,Austria 1924), el escritor checo de lengua alemana al describir en sus obras situaciones absurdas, donde los protagonistas encaran situaciones incomprensibles, dio origen al término ”kafkiano” calificativo que damos a hechos insólitos, intrincados, difíciles de interpretar y que casi siempre tienen una conclusión desafortunada.

Muchas veces nos referimos a México como un país kafkiano, para describir sucesos o comportamientos que aquí ocurren y que difícilmente ocurrirían en otra parte del mundo, esto derivado de la simpleza con que los mexicanos hacemos las cosas, es decir como a cada quien le viene en gana y no como debería ser. Hay quienes opinan que nuestra propensión a actuar anárquicamente como pueblo es genética, es decir nacemos con esa inclinación, y en menor grado es cultural pero para efectos prácticos la causa no es tan importante como los efectos.

Pasa que para nosotros como individuos siempre hay una razón que es mas importante que la ley o la ética para comportarnos como lo hacemos, así, violamos las reglas de todo tipo bajo el argumento de que son estúpidas, difíciles de cumplir, no nos gustan, o afectan nuestro interés, en contrapartida, el orden establecido, la honestidad, el bien común, la ética, atentan contra nuestra manera de pensar o de ser, actuamos de forma improvisada, negligente, corrupta. Al proceder así sabemos que nos comportamos mal pero no nos importa, “todos lo hacen”, si no lo hago yo alguien más lo hará, “no pasa nada”, “cómo podemos arreglarlo”, “ahí se va” ,“ no es para tanto”, “nadie lo va a notar”, “la autoridad es corrupta”, “lo legal es caro”, son algunas de las justificaciones que empleamos para actuar así.

Nuestro cotidiano como país esta impregnado de esta nefasta forma de ser en todos los aspectos que lo integran, el eje rector no es: ¿Es lo correcto? Sino: ¿Me conviene? O, ¿como puedo sacar mejor provecho a costa de lo que sea? Lo mismo nos queda mal en un trabajo un artesano, que un constructor, o cualquier prestador de servicios, y la irresponsabilidad siempre se achaca de manera dolosa a todo menos a nosotros mismos, desgraciadamente, esta forma de actuar en algunos casos afecta a la sociedad en su conjunto, como ejemplos podemos citar, el que los diputados del congreso de la unión, por cierto el poder que más desprestigio tiene entre la población, no aprueban las leyes que necesitamos para despegar como país, porque no le van a colgar medallas al ejecutivo, o porque los tiempos electorales no son apropiados, o por obedecer a consignas de grupo o partido, la improductividad del poder legislativo lacera a la nación pero nunca un diputado o grupo de ellos va a aceptar que anteponen sus razones al bien de la patria aunque sea evidente (la sociedad es mucho mas inteligente y crítica de lo que ellos creen) “razones políticas” esgrimen ellos para justificar la deshonestidad que subyace en su proceder.

Tenemos que los maestros dejan a los alumnos sin clases porque está primero resolver sus conflictos sindicales, o presionar para obtener un beneficio de grupo que cumplir su deber con los estudiantes. La infraestructura de las ciudades esta deteriorada porque se emplean materiales de mala calidad en la ejecución de las obras a fin de obtener un ilícito con el presupuesto asignado para tal efecto. Así podríamos mencionar infinidad de ejemplos, sin embargo, no es consuelo darnos cuenta de esto hoy, pues estamos arriesgando el futuro, y esta situación que nos agobia como sociedad debería alertarnos para construir un mejor país, y esto nos debería mover a la reflexión de que el hacer mal las cosas ya no puede seguir siendo nuestro modo de actuar, de que nuestro país no saldrá de la postración en la que se encuentra mientras sigamos viviendo en la ilegalidad, por corta de alcance que sea a nivel individual, o devastadora a nivel gobierno, exteriorizar nuestro rechazo a esta cultura no basta, hay que admitirla para poder acabarla, es tiempo de cambio.

Por otra parte constituimos un pueblo extraordinario, que en situaciones adversas, se ha demostrado a sí mismo ser portador de grandes valores, requerimos que esta forma de ser prevalezca en todo lo que hacemos, y así contribuyamos a construir la gran nación que soñaron aquellos que murieron por darnos patria y libertad.

*Egresados e inserción profesional - UPAEP