Opinión

La Hispanidad y el giro nacionalista del descubrimiento de América

Cómo surge el Día de la Raza. Propósitos de España en América a fines del XIX. Caso Puebla

Propongo que reflexionemos lo que significó y significa el 12 de octubre en Latinoamérica entre 1892 y 1923.

¿No se ha preguntado por qué antes era un día festivo denominado el día de la raza que ya no se celebra en grande? ¿O qué significaba decir el “Día de la Raza”?

Esta columna explicará cuáles son los orígenes decimonónicos del día de la raza y cómo se promovió este aniversario para fomentar los intereses de España en las antiguas colonias americanas.

1892 y 1898 serían fechas importantes en la historia del desarrollo de la ideología de la hispanidad de España y América Latina.

En esos años era monarca Alfonso XIII (1886-1941) que, siendo niño aún, no intervenía en el gobierno español, representación que quedó a cargo de su madre, la reina María Cristina de Austria (1858-1929) en el período que se denomina en la historia española como “El Turno Pacífico” de Cánovas y Sagasta (1881-1923).

En 1892 se conmemoraron cuatrocientos años del descubrimiento de América, pero a partir de los cambios que ocurrieron a comienzos del siglo XIX y que implicaron la independencia de la América continental, conmemorar el aniversario del descubrimiento de América se hizo de manera distinta a lo que ocurría en los siglos anteriores.

La celebración 1892 tenía la finalidad de mostrar que el descubrimiento y conquista de América había introducido en el hemisferio Occidental la civilización y modernidad de Europa, introduciendo las “luces de la razón” y tecnología a los habitantes americanos.

El gobierno que regía a nombre de Alfonso XIII replanteó la relación que debía sostener con las antiguas colonias españolas, conscientes de que los intentos de reconquistar México (1829 y 1861), Perú y Chile (1864-66) así como el dominio que ejerció sobre República Dominicana (1861-65) habían terminado en fracasos políticos rotundos que simbolizaban la inhabilidad de la España liberal (1836-1923) de retener y reconquistar los territorios americanos.

El replanteamiento de la relación significó buscar vínculos de amistad con los países hispanoamericanos que en otros tiempos habían sido explotados económicamente para el beneficio de los intereses políticos y económicos de la península ibérica.

La guerra Hispano-Estadounidense de 1898 de la que Cuba resultó un país independiente y Puerto Rico y Filipinas se convirtieron en protectorados estadounidenses, significó que la relación de España con América y Asia se transformaba de manera permanente al ser ya sólo el símbolo “maternal”, que ya no podía reconquistar políticamente a las antiguas colonias pero que quería seguir siendo parte de la vida de los “nuevos” países.

A partir del reinado personal de Alfonso XIII (1902-1931) la Corona tomó una serie de medidas para modificar el rol de España en la vida de las ex colonias.

De acuerdo al libro de Oriol Malló, “El Cartel Español”, en 1909 se instituyó en Barcelona la Casa de las Américas que tenía la intención de propiciar vínculos estrechos entre los comerciantes catalanes e hispanoamericanos que beneficiaran el comercio español.

En 1910 se envió a la tía del Rey, la antigua Princesa de Asturias, Isabel de Borbón (1851-1931), para representar a España en las fiestas del centenario de la independencia de Argentina.

La visita de la Infanta española simbolizaba la unión que buscaba la Corona con sus antiguos súbditos y colocar a la Monarquía de manera simbólica como “soberanos imaginarios” de los habitantes hispanoamericanos.

Un tercer vínculo para promover la amistad entre España y sus antiguas colonias fue el de fomentar la hispanidad el doce de octubre, que a partir de 1913 tomó como adjetivo del día el de “raza”.

La palabra raza tenía la finalidad de mostrar que los habitantes de España y los ciudadanos hispanoamericanos estaban unidos por un vínculo de sangre que de manera ideal superaba las fronteras y las diferencias entre los países que descendían de España.

Era una manera de afirmar que, a pesar de pertenecer a una familia disfuncional en la que las relaciones habían sido disparejas beneficiando a unos y perjudicando a muchos más, todos éramos parte de la familia hispana.

Las connotaciones negativas que fue adquiriendo la palabra “raza” a partir de un cuestionamiento del “Darwinismo Social” que motivaba el asesinato de minorías étnicas en Alemania, propició rescatar una palabra que había caído en desuso: hispanidad.

Hispanidad es definido por el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española como:

1. f. Carácter genérico de todos los pueblos de lengua y cultura hispánica.

2. f. Conjunto y comunidad de los pueblos hispánicos.

Y retoma el nombre que los romanos le habían dado a la península ibérica de “Hispania.”

Fuera de los fines patrióticos que significaran para España y los hispanófilos de América Latina, la hispanidad entre 1902 y 1919 se convirtió en un símbolo de control económico.

La hispanidad significó que España apoyaría a los elementos políticamente conservadores de los países latinoamericanos y a la burguesía de origen español que hizo fortuna en América y que quería protecciones especiales que los gobiernos nacionales no le proporcionaban, en virtud del capital que habían acumulado.

En el caso de Puebla la hispanidad sirvió para promover los intereses de la burguesía y casi provocó una guerra entre España y México.

En 1911 siete españoles fueron asesinados en el Ingenio de Atencingo, propiedad en aquel momento de Ángel Díaz Rubín; en la fábrica de la Covadonga perdió la vida un español durante los disturbios revolucionarios.

La pérdida de vida de los españoles una tragedia personal y familiar, sirvió para que el gobierno español fomentara intereses económicos empleando un discurso que justificaba la intervención en política mexicana con la finalidad de defender los intereses económicos de la burguesía española.

En el caso del Vicecónsul español Don Manuel Rivero Collada, se le acusó en repetidas ocasiones de intervenir en la política mexicana, apoyando a los conservadores de la revolución que incluían a Bernardo Reyes y a Victoriano Huerta.

Sus servicios políticos y económicos a la Corona española le ganaron a su esposa, María de la Concepción Quijano, el título de Condesa de la Mesada (1923-47).

Como podemos ver, la conmemoración del doce de octubre tuvo como consecuencia a principios del siglo XX un perjuicio para México, ya que los términos “raza” e “hispanidad” sirvieron para defender no los intereses colectivos de todos los ascendientes de los españoles, sino los intereses de los peninsulares radicados en Hispanoamérica.

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