En los últimos cinco días se registraron cuatro feminicidos en Puebla, de acuerdo a la revista “Proceso” y de acuerdo a Diana Jiménez, han ocurrido sesenta y siete muertes de mujeres en este año, de los que se han esclarecido veinticinco por la Fiscalía General del Estado (FGE) y cuarenta y dos han sido tipificados como feminicidios por la misma instancia (http://www.e-consulta.com/nota/2016-10-06/seguridad/solo-estan-esclarecidos-25-de-67-asesinatos-de-mujeres-en-puebla).
Esta tendencia preocupante se vincula a otro de los problemas de las mujeres en el mundo y que es la pobreza.
La Dra. Noeleen Heyzer Directora Ejecutiva del Fondo de las Naciones Unidas para las Mujeres, afirma que “la cara de la mujer continúa siendo el retrato de la pobreza”.
El estado de desprotección que padecen las mujeres particularmente en países que están en vías de desarrollo, es apabullante y esta indefensión ha sido cuestionada en la academia desde hace más de cuatro décadas.
En los estudios post-coloniales las feministas de diversas partes del mundo entienden que la pobreza y la violencia que acompañan la vida de millones de mujeres son preocupantes, pero al mismo tiempo se cuestionan desde un punto de vista teórico si estamos escuchando a las mujeres. La respuesta en corto es no.
Uno de los argumentos más interesantes en la academia es el que hace Gayatri Spivak que tomó el término de Antonio Gramsci de subalterno, para explicar la situación de la mujer en los países post-coloniales en su artículo “¿Puede hablar el sujeto subalterno?” .
En el contexto gramsciano, subalterno significa “alguien de rango inferior” que está subordinado a una clase hegemónica.
En el texto de Spivak, el subalterno es una mujer que no sólo está subordinada a las clases hegemónicas a través del control que ejercen sobre su cuerpo mediante el uso del capital; es además una persona que necesita ser interpretada por y para las clases dominantes y es a partir de esa reinterpretación, que se reconfigura o se silencia a la mujer subalterna.
Spivak se enfoca al momento heurístico en el que el subalterno proporciona información a un representante del mundo Occidental y--en el momento en que el investigador recibe la información--lo que hace es realizar una reinterpretación de las revelaciones proporcionadas, para que esta pueda ser comprendida por el conocimiento hegemónico para el que trabaja el o la investigadora.
Es en aquella traducción cuando el subalterno pierde su voz y su capacidad de hablar, permaneciendo en silencio.
La afirmación de Spivak no es una interpretación caprichosa y nos obliga a replantear la manera en la que generamos el conocimiento particularmente en la investigación de campo que tiene la finalidad de conocer y comprender al subalterno.
Lo que le pregunto ahora es si está de acuerdo con la aseveración de Spivak. ¿Cree que estamos silenciando a las mujeres de Puebla? ¿Las estamos reinterpretando para satisfacer nuestro ego o nuestros caprichos, alegando que hablamos a favor de ellas, pero en realidad es una falacia?
Twitter: @Fofi5