El sistema de partidos políticos en México pasa por un momento muy difícil, la sociedad mexicana no lo reconoce como lo que debería ser, representante legítimo de las diversas expresiones políticas e ideológicas de la sociedad mexicana y, como consecuencia, en la reproducción del sistema de partidos ha irrumpido una figura especial de participación política para los ciudadanos: las candidaturas independientes. La sociedad ha aceptado esta opción por la vía de otorgarles su beneplácito dándoles muchos votos, a tal grado que la cantidad llevó al triunfo de un candidato independiente a la gubernatura del estado de Nuevo León.
Es innegable que el sistema político en su parte más avanzada, lo electoral, ha permitido que los mexicanos hayamos podido elegir libremente a nuestros gobernantes desde hace por lo menos 20 años, desde 1994; es cierto que lo hemos hecho en el marco de lo que la clase política diseñó, entre los candidatos nominados por los partidos Políticos con registro en el sistema de partidos y, principalmente, los nominados por los grandes partidos, es decir el PRI, PAN y el PRD.
La situación del País se ha complicado y a los gobernantes, que los mexicanos les hemos otorgado la anuencia para que gobiernen, han tenido poca capacidad para superar la problemática que nos aqueja, en cambio han optado por suponer que la tarea de gobernar es el espacio para resolver los problemas de su progreso individual o de grupo, eso los ha orillado a cometer ilícitos que resaltan más por su incapacidad para diseñar estrategias que mejoren la situación de la sociedad mexicana. La clase política se ha presentado como estructuralmente incapaz: no es eficiente, no es efectiva para resolver los problemas. Solo puede superar su problemática individual o grupal a costa de complicar más la situación de los mexicanos, su desgaste se ha visto complicado y profundizado por y a causa en los sucesivos escándalos.
La suerte de la exclusividad de los partidos se vio comprometida por la desilusión de comprobar que los propuestos, por el sistema de partidos, como candidatos y después de los procesos electorales, ya como gobernantes, se ha conocido públicamente como incapaces y con mucha frecuencia como un fraude.
Eso ha llevado al sistema de partidos y su monopolio para nominar candidaturas a una situación de total desprestigio. La sociedad mexicana, sin renunciar al sistema democrático, ya inició un experimento para corregir las fallas de su sistema de partidos que, por su mal funcionamiento, erosiona a la democracia como sistema político de manera directa, e impacta al viejo sistema de partidos que se ha petrificado, divorciándose de sus militantes y de sus partidarios, se ha entregado a una burocracia a la que sólo le importan sus intereses de grupo y de facción. Al mismo tiempo que se ha generado esa situación negativa, la misma dinámica social se ha traducido en una tendencia positiva orientada a estructurar soluciones esenciales tendientes a estructurar una profunda reforma del sistema de partidos y de su dinámica.
Ya autorizó, la sociedad mexicana, a ciudadanos ajenos a los partidos registrados para poder acceder a las candidaturas independientes respecto de los partidos registrados, en ese sentido son indudablemente independientes, pero de ningún modo son independientes de la dinámica política de la sociedad.
Esto último nos debe llevar a reconocer que la dinámica de la sociedad Mexicana llevó a un conjunto de Instituciones, organizaciones y personalidades a plantear la necesidad de reformar el sistema político, para que se permitiera a los ciudadanos preocupados por la situación política del país participar, a pesar de que no estuvieran en la dinámica de los partidos con registro y se enfilaron a luchar por ello. Entre ellos hay abogados como Gonzalo Aguilar Zinser, políticos como Manuel Clouthier, por su lucha y la de otros ciudadanos más, por los acuerdos, respecto al tema, del Congreso de la Unión que dejó patente la sensibilidad de los miembros del poder legislativo. Gracias a lo anterior, los mexicanos hoy podemos acceder a registrar candidaturas a puestos de elección popular independientemente de los partidos registrados.
Jorge G Castañeda en su artículo, "Por una Candidatura Independiente", publicado en la revista Nexos, del mes de febrero de 2016, plantea el asunto en la dinámica de lograr que los núcleos de ciudadanos que han venido actuando políticamente, y que no están en las dinámicas de los partidos registrados, puedan tener la posibilidad de contender en los procesos electorales, a pesar de mantenerse fuera de las dinámicas de las organizaciones partidarias. Su argumentación se centra en justificar la pertinencia de participar en el proceso electoral, testimonialmente, sin preocuparse, demasiado, por lo que significa tener la posibilidad de gobernar, lo que da la idea de que lo mira como un asunto personal o de grupo de activistas y no como asumir la preocupación de ser una leal y sincera opción de poder. Sus argumentos se orientan a demostrar la necesidad de sanear el sistema de partidos, pero al dejar de lado el compromiso de triunfar y gobernar solo explora los casos de gobernantes que han hecho el esfuerzo de participar y poco se ocupa de analizar la situación de aquellos que han triunfado; soslayando el aspecto relacionado con ganar el poder, sin preocuparse de cómo podría ser el reto de gobernar, poco le preocupa lo que ha sucedido en el estado de Nuevo León, donde hay un gobernador que para aplicar sus iniciativas cuenta con una estructura mínima y, a causa de ello, sus iniciativas avanzan con impresionante lentitud o simplemente, no avanzan.
En el 2018, por primera ocasión, se presenta la posibilidad de contar con opciones surgidas de un proceso independiente, traducidas en candidaturas para todos los cargos de elección popular que se pondrán en disputa en ese proceso electoral. Es un asunto muy relevante, pero sí de atender a la corrección de nuestro sistema de partidos se trata, conviene considerar algo que se deriva de la experiencia reciente; es injusto que para obtener el registro de una candidatura independiente se pongan los requisitos que conocemos y que prácticamente el proceso es equivalente al registro de un nuevo partido, y después de cubrir los requisitos fijados, se reconozca sólo la posibilidad de obtener el derecho a registrar una sola candidatura. Lo adecuado sería que con ello se reconociera el derecho de los que marchan por la vía de independencia, de los partidos tradicionales registrados ante la autoridad electoral, también se les reconociera el derecho de registrar candidaturas a los puestos de elección popular que se encuentren dentro de la demarcación electoral de que se trate; es decir que si se trata de la candidatura presidencial, al reunir los requisitos, los independientes en cuestión, deberían tener derecho a proponer candidaturas a todos los cargos de elección popular: Senadores, Diputados federales y locales, gobernadores y presidentes municipales, siempre y cuando estén sujetos a elección en el proceso electoral de que se trate, es decir que sean concurrentes; si alguna organización independiente, respecto de los partidos registrados, solo reúne los requisitos para una candidatura a gobernador se aplicaría el criterio similar al que se detalló para la solicitud de la candidatura a la presidencia.
La vía para los candidatos independientes de los partidos registrados ya está definida en la legislación, de manera precisa en el capítulo III de la ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales. A lo ya establecido bastaría con agregar un segundo párrafo en su artículo 371, mismo que establecería: Al reunir los requisitos marcados en este artículo para obtener el apoyo ciudadano requerido los solicitantes podrán registrar a su candidato a presidente de la república mexicana, así como los candidatos a puestos de elección popular que se encuentren dentro de la demarcación electoral correspondiente. Es decir, podrán registrar candidatos a Diputados locales y federales, senadores, gobernadores y presidentes municipales, siempre y cuando concurran en el mismo proceso electoral.
La intención de esta propuesta de modificación es múltiple:
Se trata de constituir la vía de las candidaturas independientes de los partidos registrados en una verdadera opción de poder y de gobierno.
La ciudadanía elegiría una verdadera opción de gobierno, ello podría restablecer la confianza en los partidos ya que significaría una forma sincera y leal de canal de participación, el ganador contaría con presencia afín en los órganos legislativos, en los ejecutivos de los Estados y municipios. Se puede evitar así que se presenten dificultades para gobernar como las que se están presentando en el gobierno de Nuevo León, toda iniciativa se torna más complicada en su aplicación. Generarían el terreno para Gobiernos de coalición con todas las posibilidades de diseñar una nueva forma de gobernar más democrática, representativa, incluyente y deliberativa, que no sólo escuche a los ciudadanos, sino que asegure, que los tomará en cuenta.
En la democracia mexicana ya tenemos una estructura legal muy importante, pero falta completar con instituciones que certifiquen el cumplimiento de ese sistema normativo, se trata de concretar lo que algunos denominamos como el federalismo moderno, democrático plural, deliberativo, representativo e incluyente y a partir de él instaurar lo que se conoce como una dinámica del estado de derecho.
En el sistema de partido irrumpiría un modelo de partido con pretensiones demócratas plurales e incluyentes, que de triunfar se concretarían en:
Lograr impulsar una reforma a la estructura de partidos y a su dinámica, dado que, los que llegaran por la vía independiente, vendrían acompañados por un alto grado de vinculación con los simpatizantes y activistas de la opción de que se trate, lo que impactaría a la estructura y dinámica partidista, ya que si los partidos tradicionales quieren seguir siendo competitivos, se tendrían que acercar a sus militantes y tomarlos en cuenta en sus decisiones, en eso impactaría a los partidos ya existentes y cambiarían la dinamica para bien.
La experiencia de las candidaturas independientes se ha constituido en un novedoso conducto de participación ciudadana, lleva a poder evaluar la importancia del cambio y sus alcances para la transformación en el sistema de partidos y, al menos, se pueden concluir dos cosas: el cambio que se ha experimentado, es necesario pero es insuficiente, queda claro que para lograr un mejor sistema de partidos y a comprender que el cambio solo será completo si se permite que la vía independiente se constituya en una verdadera opción de poder.
Para lograr que se instaure la vía como una opción de poder se debe establecer que el candidato independiente que logre reunir los requisitos para ser tal, podrá registrar su candidatura y la candidatura de todos los cargos de elección popular que se encuentren en el ámbito de la demarcación electoral correspondiente.
El cambio expuesto anteriormente traería como consecuencia la incorporación de una opción de poder que sería un seguro estímulo para que los partidos existentes se comprometieran a reconquistar a sus militantes y a sus electores. De ese tamaño seria el cambio.
Con los cambios mencionados nos encauzaríamos de manera clara hacia la reestructuración democrática de nuestro sistema de partidos. Con lo señalado podría resultar viable estructurar una gran opción para el proceso que se avecina, en el 2018, sería cuestión de que los que han decidido marchar por esa vía, la Independiente, se organicen para hacerlo y de trabajar en ello intensamente para conseguir el propósito. Con los cambios perfilados, los mexicanos todos, podremos conseguir un nuevo y democrático sistema de Partidos.