Opinión

Docencia y aprender a pensar

Enseñar a pensar mediante la lectura es una forma también de aprender

La experiencia educativa (sistémica) implica una relación profundamente humana, sus protagonistas (maestro- alumno) se presentan ante sí en dos planos diferentes pero no antagónicos. Más bien, es una relación en donde se da y se recibe en ambos sentidos para crecer juntos, a través de actualizar potencialidades de forma integral.

La educación se desarrolla en la interacción mediada entre profesor-alumno, poniendo la mente y el corazón en armonía, los docentes debemos conocer cómo aprenden nuestros alumnos, pero además necesitamos conocer sus dificultades para aprender, analizando las causas que las provocan, esta debe ser una primera actitud en la relación maestro-alumno y se condensa en nuestra capacidad de comprensión, porque descubrimos la causa del problema, porque analizamos los síntomas y llegamos a un diagnóstico acertado. Después viene el proceso de adaptación, que selecciona y organiza el docente, adecuado al estilo cognitivo, a la capacidad y madurez, a los conocimientos asimilados previamente por cada alumno, para implicarle, para hacerle protagonista de su propio trabajos, para que experimente su capacidad para el logro de las metas que le proponemos y que él asume, y en un siguiente paso, ir dosificando estrategias adecuadas con técnicas, modalidades diversas y desarrollo de capacidades adecuadas a su nivel.

Se trata, nada más y nada menos, que de formar la mente de los educandos, enseñarles cómo aprender a aprender, para que alcancen la autonomía y el control de sus propios aprendizajes, prepararlos para que puedan seguir aprendiendo toda su vida. Cuando se llevan a cabo las evaluaciones de PISA estas proponen una serie de problemas que condicionan la dificultad de la respuesta, la eficacia, el éxito o fracaso, combinando la elevación (cinco o seis) de los niveles de complejidad y abstracción a la vez.

Complejidad en la modalidad diversa, en los códigos, en los lenguajes poco familiares, descontextualizados. Abstracción en las preguntas que exigen una operación mental más elevada: Compara, clasifica, sintetiza, deduce, razona, critica, aplica… estos son los retos contenidos en las formulaciones de las evaluaciones internacionales y que exige la revolución pedagógica de la enseñanza por competencias. A las pruebas PISA que se han mencionado la educación en nuestro país también se presenta a las evaluaciones realizadas por la OCDE, Banco Mundial y la UNESCO en los dominios de matemáticas, competencias científicas y de comprensión de lectura, en estos campos del conocimiento, los alumnos de nivel medio y superior de nuestro país han resultado por debajo del nivel educativo de los países desarrollados.

Estas evaluaciones reflejan el gran problema que existe dentro del sistema educativo nacional ya que los alumnos no logran desarrollar habilidades que les permitan asimilar y aplicar conocimientos. Un aspecto fundamental para lograr un aprendizaje significativo es la comprensión de textos, pues cuando la persona no comprende el sentido global del texto no relaciona los conocimientos nuevos con los previos, es decir, no se lleva a cabo la reorganización del conocimiento y por lo tanto no se aprende significativamente; aquí juega un papel importante la lectura y es una actividad no del gusto de la mayoría de los estudiantes, por tanto es preciso estimularla entre nuestros educandos pues la lectura es un excelente entrenamiento para la conceptualización, la abstracción, el desarrollo de la sensibilidad, imaginación y capacidad crítica que demanda el conocimiento para ser adquirido por las personas, y estas habilidades contribuyen a desarrollar la competencia por excelencia que es aprender a pensar, por su importancia cognitiva y por su trascendencia y decisiva influencia en la forja de las demás.

Por tanto al enseñar a pensar a nuestros alumnos, estamos formando personas para que crezcan en su nivel de abstracción e interioridad cada día más, es decir, en la ejecución de las operaciones mentales interiorizadas que dinamizan y dan sentido a todo aprendizaje, mismos, (sentido y aprendizaje) que están íntimamente relacionados entre sí, en tanto aprender a pensar supone valorar la actividad del pensamiento, valorar el sentido que el pensamiento como actividad tiene para la vida; cuando hablamos de aprender a pensar tomamos el pensar como una actividad mental que existe potencialmente en la mayor parte de los seres humanos y que puede o no ser desarrollada, los docentes al contrastar las distintas propuestas académicas entre sí y al evaluarlas, habremos ya despertado la capacidad crítica del alumno.

Finalmente, si además llegamos a interpelar a nuestros alumnos con preguntas, les estaremos enseñando a pensar , en la medida en que les estamos enseñando a tomar una distancia y postura críticas frente a los conocimientos recibidos y a abrirse al diálogo, posibilitándoles así despertar su conciencia, ponerla en marcha y desarrollar su creatividad de pensamiento.

[El autor es miembro del departamenteo de Egresados e Inserción Profesional – UPAEP. Correo electrónico: arnulfo.jimenez@upaep.mx]