(Segunda parte)
En la primera parte del artículo hablamos de la hipótesis de Hunter sobre las guerras de cultura estadounidenses, pero Hunter tiene sus detractores.
Morris P. Fiorina, Samuel Abrams y Jeremy C. Pope aseguraron a través de estudios estadísticos que la polarización entre liberales y conservadores no existe en los Estados Unidos
El libro que afirma esto se titula Culture War? The Myth of a Polarized America (2005) y arguye que los estadounidenses no están divididos en torno a líneas políticas, sino que la mayoría se encuentran políticamente al centro, es decir que son moderados.
De acuerdo al libro, fue la imaginación pública liderada por científicos políticos, los medios de comunicación y los partidos políticos quienes aceptaron y difundieron la creencia de que el país norteamericano está dividido en torno a temas éticos y morales.
Para asegurar que la ciudadanía estadounidense es políticamente moderada Fiorina, Abrams y Pope utilizaron como parámetro las elecciones del 2000 (<http://wolcottapusgov.blogspot.mx/2015/10/conflictual-or-consensual-america.html>).
Aquel fue el año que los medios reconfiguraron el mapa político de Estados Unidos en estados “rojos” y “azules” asegurando que las guerras de cultura eran ya un hecho indiscutible de la realidad política y social.
Fiorina y sus colaboradores arguyeron que esa era una visión artificial que no representa la realidad cultural de la mayoría de los norteamericanos, afirmando que no hay un conflicto cultural en Estados Unidos, aunque había una excepción en sus estudios ya que el tema que si despertaba debate apasionado entre conservadores y liberales es el tema de los derechos de la comunidad LGBT.
El estudio de Fiorina señala que aunque no sean reales las guerras culturales en la política estadounidense, cuando se menciona el matrimonio igualitario y la adopción por homosexuales, el investigador descubrió que ese es EL tema divisorio de la sociedad norteamericana, y este se resolvió favorablemente a favor de la comunidad lésbico-gay cuando Obama declaró que el matrimonio igualitario era una “victoria para América” (entiéndase Estados Unidos) el 26 de junio del 2015 y se permitió legalmente el matrimonio entre parejas del mismo sexo en Estados Unidos.
Pero ¿y ahora? ¿Las declaraciones desafortunadas de Donald Trump no simbolizan un conflicto cultural que involucra el concepto de racismo o islamofobia por una parte y la clase media blanca por otro?
Peter Thiel delegado republicano de California y miembro abierto de la comunidad gay (http://www.npr.org/2016/07/21/486966882/i-am-proud-to-be-gay-tech-investor-peter-thiel-tells-gop-convention) aclaró en su discurso ante la Convención Republicana que las guerras de cultura estadounidenses habían sido una farsa, una pantomima que distrajo a la ciudadanía estadounidense del problema real: el declive económico de Norteamérica (<http://thefederalist.com/2016/07/25/donald-trumps-culture-war/>).
El discurso de Thiel pone énfasis a un nuevo aspecto del Partido Republicano, y es que los temas morales—aborto, eutanasia, matrimonio igualitario--ya no serán los temas que guían las elecciones estadounidenses y si creemos la postura del partido que nominó a Trump comienzan otros conflictos culturales que afectan a los estadounidenses y las minorías mexicana así como a los practicantes del Islam en Estados Unidos.
Twitter: @Fofi5