Opinión

Apuntes de campaña, última entrega

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La campaña terminó sin sobresaltos. Dicen que en política no hay sopresas, sino sorprendidos. Blanca Alcalá, como si fuera una novata en esto, pareció ser la única sorprendida con el resultado. Una aplanadora la hizo pedazos y como en novela corta de García Márquez, cuando todos sabían que iba a morir, ella no. Fue la crónica electoral de una muerte anunciada. Los votos de diferencia la sacan ya de la jugada para 2018, esa pelea electoral que si bien ya empezó en el país, en breve se activará para Puebla. Sólo deberán pasar las exequias del “blanquismo”. El novenario marcado por las vacaciones obligadas de verano. La desintoxicación de la gente tras tanto spot y sombrerazo.

Si alguien quiere ser competitivo en Puebla el primer domingo de junio de 2018, deberá empezar a trabajar en septiembre de 2016. Tendrá entonces 21 meses de trabajo si es que llega a la etapa final. Sólo 16 meses si planea llegar con vida a diciembre de 2017, fecha en que los partidos deberán tener casi definido un nuevo candidato a la presidencial.

Si están bien en las encuestas, esos aspirantes próximos, en enero de 2018 podrían recibir el sí definitivo. Aunque ojo, desde noviembre de 2017–como pasó con Blanca y con el gobernador electo- sabrán que son los elegidos.

Los puestos a repartir serán demasiados. Así que estos 16 meses a partir de septiembre de 2016, deberán ser intensos para quedarse con alguno de trascendencia: la candidatura a la gubernatura es la joya de la corona; la alcaldía de Puebla el gran premio de consolación; las senadurías un exilio dorado que alarga la vida política para 2024; las diputaciones federales y locales, un peor es nada.

Nombres serán demasiados: Juan Carlos Lastiri y Enrique Doger argumentarán en el PRI que les toca la gubernatura, que ellos no perdieron. A ese mismo puesto, aunque ahora parezcan muertos vivientes, lo merodearan Alejandro Armenta, Jorge Estefan Chidiac y hasta el eterno Javier López Zavala. A la alcaldía por ese partido la rondarán José Chedraui –que entrego pésimas cuentas en la ciudad de Puebla para Blanca-, Victor Giorgana –incapaz de ganar su distrito-, y Guillermo Deloya.

En el caso del PAN, para la gubernatura habrá que anotar a Martha Erika Alonso, a Javier Lozano, a Jorge Aguilar Chedraui y a algún “Galista” puro que para entonces, existirá. Por la alcaldía, hay que pasar lista al mismo Jorge Aguilar, a Mario Riestra o Gerardo Islas. En estos casos, la disciplina y los planes –dependiendo de lo que ocurra con la búsqueda de la presidencial- marcarán la pauta.

En el caso del PRI, imperará el caos una vez más. Se adherirán a algún aspirante presidencial y cada quien hará su trabajo por separado para poder llegar a pedirle la candidatura con encuestas en la mano. Al final en el PRI decidirán por quien ellos quieran.

Uno de esos priistas, acabará en MORENA. Podría ser Enrique Doger, a quien la vela de Manlio Fabio Beltrones se le habrá apagado y quien ya tiene en ese partido a su incondicional: Nacho Mier. Si Abraham Quiroz sacó 10 puntos siendo gris y desconocido, ¿cuántos podría sacar el ex alcalde en una elección donde también Andrés Manuel estará en la boleta? Si esa fórmula se cumple, podría no ser un día de campo para un PAN y un PRI que en esta elección sólo movilizaron al 46% del electorado según el PREP.

Acabó la elección es cierto, pero empieza otra mientras por 22 meses Tony Gali ocupa el máximo cargo político en el estado. De aquí al 2018 la vida en Puebla será una eterna campaña. Quien lo entienda, quien trabaje desde ya con una estrategia seria y profesional –de la mano de algún consultor- tendrá la oportunidad de aparecer en alguna de las boletas de 2018 y tener posibilidades de ganar. Quien no lo entienda así, quien no se mueva con pasos precisos, podrá tal vez estar en la boleta, pero con la certeza de que muy probablemente repita la historia de Blanca Alcalá, quien hizo la peor campaña electoral que ha tenido la Puebla reciente.

NOTA BENE: En Noviembre del año pasado, cuando Blanca Alcalá supo que seria candidata, en el CEN del PRI le pidieron de inmediato ponerse en contacto con el consultor español Jordi Segarra. El objetivo es que desde entonces, empezara a preparar su campaña con miras a junio 5. La reunión se dio, pero allí empezaron los tumbos de la candidata en la elección de un consultor de campaña. Ella le dijo que no. Pasarían 5 consultores más por sus oficinas hasta la imposición de Scherer. El 5 de junio, Blanca perdió la gubernatura por 12 puntos porcentuales. Jordi Segarra, ese mismo día, ganaría 3 gubernaturas en México, y en Perú la elección presidencial con Pedro Pablo Kuczynski.

Nos leemos pronto. Mientras mi correo y mi tuit son los siguientes: alexrod10@gmail.com; @alexrod360.