Opinión

Rápame

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“A veces el silencio es la peor mentira” Unamuno

Érase una vez, un no tan mágico lugar donde a los apestados les rapaban el pelo, les hacían caminar descalzos por las calles y a portar pancartas con leyendas denigrantes... Este texto no es el preámbulo de un cuento de terror, ni un relato de la Edad Media, donde perseguían y castigaban a presuntas hechiceras. Lo referido sólo corresponde a una auténtica irracionalidad que está sucediendo en el no tan lejano Chiapas, dónde los “maestros” del CNTE fustigan a verdaderos maestros que prefieren dar clases a seguir protestando lo no protestable.

La disidencia “magisterial” obligó al menos a dos mujeres y cuatro hombres, todos ellos verdaderos defensores de la educación básica en el municipio de Comitán, a marchar descalzos con carteles soeces, y previamente rapados a cero para evidenciar sus faltas y pecados. ¿los crímenes acusatorios? Ejercer correctamente su profesión, dando clases, e intentando resarcir los problemas y retrasos que sufren nuestros niños.

Si bien la CNTE tiene derechos a manifestarse, no tiene ninguno para hostigar y vulnerar las diferentes libertades ejercidas por este grupo de maestros. La libre expresión, el derecho a la educación, y el derecho al trabajo, fueron borrados y castigados de un plumazo por un grupo de vándalos cuya única maestría es su ignorancia y afán por no trabajar.

La encuesta nacional de los hogares (ENIGH) 2014 del INEGI reportó que Chiapas es la 2ª entidad con mayor rezago educativo en todo el país. El -deshonroso- primer lugar lo ostenta Oaxaca y después de Chiapas aparecen Veracruz, Guerrero y Michoacán. Ante ésto, no es ninguna coincidencia que las Zonas Económicas Especiales (ZEE) promulgadas en Ley por el presidente Peña Nieto, se concentren en los estados más pobres y con mayor rezago educativo (Coatzacoalcos-Veracruz, Puerto Lázaro Cárdenas - Michoacán, Salina Cruz-Oaxaca y Puerto Chiapas-Chiapas). Sin embargo, no se logrará nada en corto y/o largo plazo, si aun con Leyes y apoyos gubernamentales específicos, dichas entidades federativas no mejoran sus economías y el nivel educativo de sus futuros ciudadanos.

Puede ser que la reforma educativa tenga más un cariz laboral que didáctico como tal. Aún si dicha aseveración fuese cierta, sí se prioriza al estudiante sobre huelgas, faltas y marchas del magisterio, se habrá logrado ya una ventaja para mejorar la educación en nuestro país, y con ello brindarles a nuestros chicos un mínimo acercamiento al nivel educativo de otros países del orbe.

En Chiapas, no sólo se raparon a los verdaderos maestros, también amarraron a servidores públicos afuera de sus oficinas y de escuelas. En Oaxaca, los disidentes tomaron la entrada del aeropuerto y también provocaron la pérdida de clases.

Lo que hoy sucede en Chiapas, Oaxaca y otros estados secuestrados por el CNTE, debe de ser frenado cuánto antes. ¿Cómo? Con ciudadanos exigiendo a la autoridad el cumplimiento de la ley, esto sencillamente se traduce en permitir a los maestros que impartan sus clases. Si se quieren manifestar, que lo hagan en horarios no de escuela o en fines de semana. Como maestros deberían acatar la máxima de don Benito Juárez “El respeto al derecho ajeno es la paz”, donde truncan, machucan y atropellan el derecho de los estudiantes a una educación y el derecho de los maestros al ejercer de su trabajo.

Como mexicanos, no podemos quedarnos callados ante la injusticia, pues al hacerlo, de manera tácita permitimos estos atropellos. Dado que el raparnos no servirá de nada a los maestros ultrajados en Chiapas, hagamos algo que sirva, saturemos vía redes sociales a las autoridades del reclamo de mantener las clases y apoyar a los verdaderos maestros. Inundemos de telefonemas las oficinas de la SEP exigiendo el justo castigo a quienes violentan el derecho ajeno. Y apoyemos a los verdaderos maestros; nuestros hijos, nuestros futuros mexicanos nos lo agradecerán.