Opinión

La teología del cuerpo homosexual

Los católicos ¿creen que Dios es heterosexual? La respuesta parece ser obvia: sí.

Aclaremos primero que Dios Padre o el Espíritu Santo, si existen, no son humanos y por lo tanto no están limitados a los condicionamientos que Nosotros padecemos.

Los católicos asumen que Dios padre, si es humano o similar a lo humano, es heterosexual pero que dentro de esta categoría, él se abstiene de sostener relaciones sexuales con su creación.

En el imaginario colectivo del catolicismo todos los involucrados en la concepción y nacimiento de Cristo eran célibes o virginales y permanecieron así hasta sus muertes terrenales: la castidad de la Virgen, San José y Cristo es eterna, ya que una vez que dejaron este plano viven fuera del tiempo y esto a su vez refuerza la creencia de que el sexo es problemático.

El Dios judeo-cristiano casto ha sido comprendido e interpretado como una figura masculina a través de la mayor parte de la historia.

Fue entendido como un padre que creó a todo lo que es visto o no, pero hay muchas preguntas que se resuelven sólo a través de la interpretación que varía de grupo en grupo.

El énfasis que el catolicismo impuso sobre la castidad durante el medioevo fue uno de los temas que los Protestantes querían eliminar en sus esfuerzos por regresar al cristianismo a su pureza de los primeros años de nuestra era: Martín Lutero desposó a una monja para demostrar que el matrimonio era en realidad mejor que la castidad que pregonaba la Iglesia.

Durante la Contra Reforma no tener relaciones sexuales se volvió un tema importante para los católicos después de ser cuestionados sobre la validez de creer en el celibato sacerdotal y la virginidad perpetua, pero voces disidentes comenzaron a cuestionar la importancia de la castidad a partir de la década del Concilio Vaticano II y el documento Lumen Gentium, donde se colocó a “los laicos en el mismo plano que al liderazgo institucional” que la jerarquía católica.

Los laicos siempre habían tenido un rol importante dentro de la Iglesia, pero era entendido que la Jerarquía católica era más próxima a Dios, ya que ellos estaban dispuestos a renunciar a las prácticas mundanas para estar más cerca de la estructura eclesial.

Lumen Gentium parecía indicar que la interpretación de los Evangelios, que hasta ese momento había sido coto privado de Obispos y sacerdotes, podía ser ahora interpretada por teólogos quienes podían influir e interpretar la manera en la que se estudiaba y publicitaba la teología.

Esto nos lleva a un punto que ha sido controvertido esta semana para los católicos conservadores, el hecho de que se busque unificar una legislación nacional uniforme respecto al matrimonio y adopción por personas del mismo sexo, ya que la Iglesia católica pregona que los homosexuales deben ejercer la castidad sobre sus cuerpos.

Hay dentro de la Iglesia católica hay teólogos que están a favor del movimiento LGBT, pero que en México son acallados porque no siguen la línea patriarcal y conservadora de la jerarquía conservadora.

La Dra. Jane M. Grovijahn—teóloga y lesbiana—profesora de la Universidad Católica de Our Lady of the Lake, en San Antonio Texas, describe su percepción de la ideología católica sobre el cuerpo femenino y lésbico sin rodeos: “Mi identidad como católica entra en conflicto a través de mi vagina [que es] el centro de mis deseos y mi salvación.”

El enunciado que puede ofender a algunos parece describir la situación de las personas con preferencias homosexuales, ya que para el movimiento gay la felicidad radica en ser aceptado social y legalmente a partir de una identidad sexual marcada por sus preferencias sexuales, mientras que el catolicismo encuentra esto aberrante y afirma que la persona sólo se puede definir a partir de su relación con Dios.

“Un cuerpo homosexual” y los órganos sexuales que actúan desordenadamente, condenan al alma del individuo a no participar dentro de la economía de la salvación que predica la Iglesia.

La Dra. Grovijahn escribe que un cuerpo homosexual representa para el cristianismo conservador “la carne como maldad… no hay una representación de Dios [en la acción] y si la hay, es la de un Dios [que se ha] equivocado”.

El sexo entre homosexuales no puede conducir a la redención en el imaginario católico porque el emparejamiento de los órganos sexuales de personas del mismo sexo representa la ausencia divina y un acto innegable de inmadurez.

El uso de términos y definiciones que emplea el catolicismo es problemático, pero es precisamente ese discurso que describe Grovijhan el que ha sido responsable por la postura homofóbica y heterosexista de porciones de la nación mexicana.

Es hora de reestructurar teológicamente el discurso católico sobre el cuerpo y los órganos sexuales para tener una sociedad que entonces si satisfaga otra propuesta católica: el amor al prójimo.

Twitter: @Fofi5