Opinión

Club Rotario Puebla (Primera Parte)

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En días pasados tuve la fortuna de entrevistar al Licenciado Ulises Mentado, Presidente del Club Rotario Puebla A C.

Gentilmente nos permitió conocer la obra y proyecto de un grupo altruista del que muchas personas tienen poco o nulo conocimiento.

El Club Rotario Puebla A C. es un espacio donde amigos que trabajan fuera de las órbitas del gobierno o de distintas Iglesias buscan mejorar la salud de las personas que son ignoradas por distintas instancias públicas y privadas, tomando el lema Rotario:

“Dar de sí antes de pensar en sí.”

Las oficinas del Club Rotario Puebla A C. se encuentran en una de esas casonas antiguas del centro, que fue habilitada como centro de ayuda para las personas con distintos problemas físicos, función que lleva a cabo desde su fundación en 1937.

De la casa lo que estéticamente llama la atención es una gran escalinata en la que podemos imaginar a las matronas de antaño subiendo y bajando, recogiendo los faldones de sus vestidos para no pisarlos y tropezarse en ellos.

Podemos también visualizar a hombres determinados a mejorar la situación de aquellas personas que necesitan una ayuda que va más allá del apoyo económico.

Es justo la escalera que subimos y bajamos en varias ocasiones para llevar a cabo esta entrevista.

Ya reseñamos en otra columna la labor que está llevando a cabo el Club Rotario Puebla-Colonial de mujeres: Explicamos su funcionamiento y los fines altruistas con los que se fundó así como sus metas

Pero como nos manifestaron el Lic. Mentado y Luly Yitani, cada Club tiene su personalidad.

Esto determina las obras que mantienen y apoyan de manera particular.

Dentro del Club Rotario Puebla A C se lleva a cabo una labor altruista que ha sido determinada hasta cierto grado por la antigüedad y las tradiciones del establecimiento.

La casona que describimos en líneas superiores alberga muchos espacios: aulas para impartirle clases a niños con capacidades distintas, clínicas de rehabilitación, una biblioteca con documentos que registran los hechos de las juntas que se han llevado a cabo desde que se fundó el Club Rotario Puebla A C.

En un despacho cuelgan las fotografías de los distintos presidentes que ha tenido el Club Rotario Puebla A C. desde su fundación y que incluyen apellidos de distintos hombres prominentes del empresariado poblano a través durante el siglo XX.

Contemplando los distintos rostros de los hombres que ya no están con Nosotros pero que perviven en el recuerdo fotográfico, no podemos dejar de reflexionar que a pesar de su labor benéfica—el capítulo del Club Rotario Puebla A C no estuvo exenta de la polémica histórica: la controversia que recordamos en estas líneas ocurrió poco después de su fundación en 1937, cuando se cuestionó si los católicos podían asistir al Club Rotario o no.

Esta controversia que ahora nos puede parecer extraña se centraba en la encíclica papal Humanum Genus, expedida por León XIII en 1884 y en la que se condenaba la masonería.

¿Qué tenía que ver el Club Rotario con el movimiento franc-masón? En realidad nada.

Los católicos de aquella época estaban subsumidos a la dirección del Papa, los Obispos y los sacerdotes: antes de aceptar que algo tan innovador como el Club Rotario pudiera ser implementado en Puebla, los católicos interesados en ingresar necesitaron saber si participar en esta organización no producía la excomunión automática

Recordemos que a la Iglesia católica no le convenía que un grupo de seglares que no estuvieran afiliados a la institución religiosa hicieran las labores de beneficencia que en teoría debían hacer los católicos practicantes.

La Iglesia creía que la mejor manera de practicar el altruismo era a través de organizaciones Católicas como los Caballeros de Colón o mediante alguna dependencia que llevara el carisma de San Vicente de Paul.

El reconocimiento que dio la Iglesia católica les permitió a los católicos poblanos participar dentro de las instalaciones del Club Rotario y le abrió la puerta a un tipo distinto de hombre que engrosó las filas del organismo.

De acuerdo a Cristina Puga en su libro Los empresarios mexicanos de ayer y hoy, el fundador del grupo poblano—Manuel Ibáñez—propuso que el Rotary angelopolitano atrajera a los mejores “hombres profesionistas” que dirigían la sociedad poblana.

La aseveración de Ibáñez es interesante cuando recordamos que ya existían otros organismos que tenían la finalidad de representar a los empresarios—en esa época españoles en su mayoría—que hacían labores altruistas a través de las cámaras, las organizaciones católicas o a título personal.

Pero estos grupos de poder no eran generalmente profesionistas, ya que en su mayoría carecían de una formación técnica o universitaria (dos excepciones hubo en aquella elite de poder: el Ingeniero Carlos Mastretta y el mismo Manuel).

Manuel Ibáñez—químico de profesión—extendió la mano a aquellos hombres de las clases altas y medias altas que no encajaban en el sistema porfirista-católico que aún seguía rigiendo, pero que querían socializar con otras personas que como ellos para hacer una labor en equipo para favorecer a distintos segmentos de la población.

Esto lo logró el Club Rotario de Puebla AC cuando en la década del 50 logró a través del trabajo colectivo de los socios, familiares y empleados del Club erradicar la poliomielitis en el estado de Puebla.

Twitter: @Fofi5