No cabe duda que el arte tiende a evocar espectros y fantasmas que despierten en nuestra psique posibilidades de mundos distintos a los que habitamos.
Es el poder del arte y las historias que entretejemos en torno a los objetos o acciones lo que motivó a Virginia a buscar el reconocimiento de su obra como arte y no artesanía, por el denominado “medio” artístico de Puebla.
El primer paso para obtenerlo, fue cursar la Maestría en Artes Plástica de UNARTE; a la conclusión de sus estudios, realizó una estancia artística en Hangar, un espacio de trabajo para artistas y creadores en la ciudad de Barcelona, que permite a personas de todo el mundo trabajar y desarrollar distintos proyectos híbridos del arte en una de las ciudades más estimulantes de Europa.
A cambio de su estadía, Virginia dejó dos piezas artísticas como parte del acuerdo de su tiempo ahí y adquirió mucho más conocimiento sobre su trabajo como arte.
Virginia destacó que su estancia en Cataluña fue precisamente un aprendizaje caleidoscópico de conocimientos, que se están impartiendo y adquiriendo en el puerto barcelonés en la actualidad.
Barcelona es un lugar que estimula la creación de artes plasmados en medios distintos de los que tradicionalmente conocemos de este lado del Atlántico.
Lo que más le llamó la atención —y también a nosotros— es que el textil es considerado ya una forma de arte.
Para nosotros resulta sorprendente y un tanto triste, descubrir —nuevamente— que los cánones del arte y de la estética siguen siendo determinados por ciertas ciudades europeas o norteamericanas, y afirmo que es con tristeza, porque durante cientos de años las mujeres de nuestro país han trabajado los textiles de manera artesanal con sus respectivas técnicas, y estas no fueron valoradas como obras artísticas.
Basta ver la página web de la feria artística de Berlín 2016, para comprender la importancia que está cobrando el arte textil en ciertos países (http://www.textile-art-berlin.de/english-information).
Puebla, como antigua ciudad textil, puede sentirse estimulada o interesada en desarrollar este tipo de artes novedosas, que también se desarrollaron en nuestra ciudad desde tiempos prehispánicos.
Trabajar con elementos perecederos como telas y fibras, con una vida menor causada por los estragos del tiempo, ya es reconocida como una forma artísticas, avalada por ese “medio artístico” del que hemos hablado con anterioridad.
El regreso a Puebla significó asentar varios aspectos de la vida personal de Virginia que incidieron en su obra. La primera etapa de su regreso a México, ocurrió en Oaxaca.
Posteriormente y siguiendo la tradición de su familia paterna se ha dedicado a trabajar e innovar al crear una línea de vestidos bajo el slogan de: La Mirada de la Moda 2017.
Busca darles con estas creaciones voces a mujeres de todas las edades que se identifiquen con la particular manera de vestir a la mujer de Virginia.
No sólo retomó sus raíces como diseñadora de ropa al regreso de Europa, sino que también montó una galería en una de las antiguas trojes de la Hacienda de la Familia Blanca en Cholula.
En su proceso de autorreflexión descubrió otras facetas de su femineidad, exploró su matiz artístico e industrial que la ha alejado de la imagen del artista del último tercio del siglo XIX que describíamos en el primer artículo.
Lejos está ya el artista que permanece en su desván esperando que algún amigo le compre la obra artística que la sociedad en general rechaza.
Con Virginia nos topamos con un nuevo tipo de artista, alguien que es más que un cliché y que incluye en su vida ser madre, diseñadora, vendedora, hija y hermana.
A medida que la sociedad se complejiza más, el arte no queda exento de esta tendencia. Como podemos ver en esta descripción los artistas están abarcando cada vez más áreas y conocimientos para permanecer a la vanguardia.
Para ver la obra de Virginia puede visitar su página web: http://www.virginiapriede.com/
Twitter: @Fofi5