Lo que nos temíamos… Donald Trump está arrasando en las elecciones primarias del Partido Republicano de Estados Unidos.
Esto plantea un escenario complejo para México, ya que de ganar las elecciones presidenciales en Noviembre de este año, se tienen que esbozar escenarios políticos y económicos distintos a los prevalecientes en la actualidad que pueden lastimar a muchas personas.
El cambio que ocurriría en caso de ganar Trump no tiene que ser necesariamente negativo en todos los aspectos, pero al escuchar el discurso que vocifera en público, no dejamos de preguntarnos como ciudadanos mexicanos lo que implica para nuestra realidad.
Trump no ha tenido empacho en proclamar a los cuatro vientos el peligro que supone para la civilización anglo-sajona de los Estados Unidos la migración mexicana al país del norte.
Escuchar el discurso de Trump sobre los mexicanos es desalentador: por un lado acusa a nuestros compatriotas de ser inferiores a los americanos que lo escuchan porque sólo acarrean problemas para las personas que lo apoyan, ya que según él, los mexicanos llevan drogas—implícitamente crimen-- a los Estados Unidos y son violadores de mujeres, reminiscente de lo que afirmaban el Ku Klux Klan sobre los hombres afro-americanos (http://edition.cnn.com/2016/03/02/opinions/donald-trump-kkk-game-jones/).
Trump acusó al gobierno Federal mexicano de mandar a los mexicanos indeseables a cruzar el Río Bravo (no explica cómo el gobierno mexicano los obliga a cruzar, pero podemos asumir que es por una mala administración del país que obliga a los mexicanos desempleados a buscar nuevas oportunidades del otra lado de la frontera norte).
Aunque diversas organizaciones serias han desmentido las generalizaciones de Trump, su discurso triunfalista ha causado conmoción en los corazones de lo que podemos afirmar es un gran número de electores republicanos, que asumen que al ganar Trump la nominación y posteriormente la presidencia de Estados Unidos, verán una serie de políticas que vuelvan a hacer del país norteamericano lo que fue después de la 2ª Guerra Mundial (1945-1961) o después de la caída del Muro de Berlín (1989-2001).
El engrandecimiento con el que sueñan los republicanos trumpistas tiene un costo social que probablemente pagaríamos muchos mexicanos y aquellos grupos étnicos que su posible gobierno asume son un peligro para el bienestar de los estadounidenses.
En la prensa internacional se ha comparado a Trump con Hitler—sin más empacho, Vicente Fox afirmó que así era, y en una de sus declaraciones tomó palabras atribuidas al aliado italiano de Hitler, Benito Mussolini afirmando que “es mejor vivir un día como león que cien años como oveja”.
Las comparaciones que inevitablemente se dan entre Trump con el villano más temido del siglo XX, nos obligan a reflexionar en las similitudes entre ambos:
Hitler nació en un mundo que estaba dispuesto a escuchar su mensaje de odio.
La Europa que vivió en su juventud fue una Europa próspera antes de la 1ª Guerra Mundial (1871-1914), destruida por la 1ª Guerra Mundial (1914-1918) y devastada también por la Gran Depresión (1929-1939).
Aunque él no creó un discurso contra los judíos, ya que éste estaba presente desde la Edad Media, lo que hizo fue utilizar una serie de creencias preexistentes y llevarlas hasta el extremo más devastador que pudo: Auschwitz y los otros campos de concentración que destruyeron las vidas de todas aquellas personas que según Hitler y su gabinete eran los responsables de la decadencia alemana de las décadas del 20 y del 30.
En su manía por recuperar la grandeza política y económica de la Alemania del 2º Reich (1871-1918), mandó matar a judíos, Testigos de Jehová, homosexuales y gitanos ya que para él y sus simpatizantes representaban lo peor del Estado-Nación.
Eran según él, personas que sólo detenían el progreso alemán y por ello debían ser eliminados para permitir que los verdaderos alemanes pudieran salir adelante.
Si Usted querido Lector, ve similitudes con las declaraciones de Trump, no es coincidencia.
Algunos medios de comunicación europeos, conociendo bien la historia del ascenso y caída del 2º Reich, no ha dejado de destacar estos hechos y trazar las similitudes entre la Alemania del 1932 y Estados Unidos en el 2016 (http://news.yahoo.com/trumps-rise-spooks-europe-sideshow-turns-serious-094909167.html).
No creemos que Trump mande a personas a campos de concentración por hacerle daño a la nación norteamericana, es improbable.
Lo que sí está promoviendo es un discurso xenófobo que afirma que el problema no son los ciudadanos estadounidenses, sino un mundo que es antagónico a los valores que se consideran “tradicionalmente americanos” y que son parte de una mitología que afirma que fueron los WASP (Anglo Sajones Blancos y Protestantes), los que labraron la grandeza de Estados Unidos a través de su expansión hacia el Oeste.
Deseamos que su discurso se quede en nada, que pierda las elecciones estadounidenses y que una mujer razonable y culta-- que probablemente seguiría con una relación relativamente buena con México— gane la presidencia y garantice los derechos de nuestros connacionales en el país norteamericano.
Twitter: @Fofi5