Los Conjurados

Se redefine campaña de Tony Gali

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Ante los últimos acontecimientos sorpresivos, tanto para los priístas como panistas, el equipo de campaña de Tony Gali consideró agregar un nuevo esquema a la estrategia electoral de su candidato. Este es el contexto:

  1. Caída súbita. Los morenovallistas no contaban que Blanca Alcalá sufriera la primera caída en el primer asalto. Dentro del primer círculo de confianza del gobernador reconocían en Alcalá a un adversario digno de cuidado por ser la carta más fuerte del PRI. De ahí que se planeara al detalle extremo el método de la campaña de Tony Gali, se afianzara a los operadores en cada rincón del estado y se amarraran las alianzas multipartidista
  2. Errores simultáneos. Sin embargo, fuero los errores del PRI, Alcalá y su equipo los que están dando una ventaja amplia mucho antes de que inicien formalmente las campañas electorales: La inoperancia del CEN que llevó al traste la alianza multipartidaria, la inclusión de Mario Marín en la campaña de Alcalá, las aguerridas declaraciones sin tregua de la periodista de Lydia Cacho contra Alcalá y Marín, la controversia del helicóptero de Alcalá, la renuncia inusitada y repentina de su coordinador de campaña Alejandro Armenta, por ejemplificar los errores mediáticos de Alcalá, sin contar el malestar del ‘batallón’ porque los están mandando a operar sin recursos ni dinero, que se sería tema para otra columna.
  3. No confiarse. Si bien este esquema presume un camino más relajado para Gali, la orden del gobernador es no desconcentrarse de la meta: ganar por un margen superior al 7 por ciento, evitar cometer errores. La consigna es no repetir las pifias de la elección federal pasada en la que el PAN cedió la mitad del territorio.
  4. Maduración de un proyecto planeado. La diferencia de este equipo operativo del Pan es que lleva la experiencia de trabajar con Moreno Valle desde 1999, y a su vez, el ex alcalde viene incubando esta candidatura desde hace dos años, de tal suerte que su preparación no sólo proviene de la maduración de un discurso, una imagen, de amarrar varias alianzas estratégicas, de administrar un ayuntamiento listo para heredarlo en los dos años, sino de una preparación personal y hasta psicológica fuerte: no es lo mismo saberse candidato a la gubernatura en dos años más que en menos de 2 meses enfrentar esa realidad, como pasó con Alcalá, sin contar que su candidatura tiene el antecedente de un proceso de selección corrosivo al extremo.
  5. No atacar a Alcalá y cambiar el discurso en positivo. Tony Gali abandonará el ataque a su adversaria del PRI (como las filminas en su informe de gobierno en donde comparaba los resultados del gobierno de Alcalá con el de él). Ya no es necesario. No se ataca a quien va en segundo lugar. De ahí que Javier Lozano Alarcón, el coordinador de campaña de Tony, se está encargando de esa tarea, como fue el caso de la difusión del helicóptero que Ricardo Urzúa le está patrocinando a Alcalá, que no tendría nada de malo a no ser que en su momento la candidata criticara a Moreno Valle de utilizar el mismo artefacto. Por eso Gali se enfocará en promover los alcances de obra pública en la Angelópolis y ‘tropicalizará’ cada uno de sus mensajes: no será el mismo para la capital, que para la Sierra Norte, la Mixteca o la Sierra Negra.
  6. Deslindarse de Moreno Valle. En sus recientes giras, Tony Gali no sólo está utilizando una de sus mejores cartas: el discurso empático, y hasta el canto (de ser necesario, que es cuando sale más aplaudido) sino que está utilizando el estribillo fijo de “yo sí”: “yo sí recorreré a pie los caminos de este municipio”, “yo sí visitaré cada rincón de este estado y estrecharé sus manos”, “yo sí seré el candidato del pueblo”. Velada y elegante forma de deslinde del gobernado.
  7. El pastel no se ha repartido. A diferencia de lo que ocurre entre los grupos priístas que están presionando para saber cuál sería su participación en el gobierno de Alcalá en caso de ganar, y dependiendo de ello será su aportación a la campaña, la orden del primer morenovallista es que ‘nadie tiene seguro nada’, o sea, no hay nada para nadie, por la lógica de que si no hay 2016, mucho menos 2018. ¿Y quién en su sano juicio estaría dispuesto a renunciar al dulce sabor del poder?, además, la medición del puesto en el gobierno de Gali estará directamente relacionado por la entrega de resultados medibles en los números de votos obtenidos en cada distrito y región. De ello dependerá el futuro político de cada operador asignado por el gobernador.

losconjurados76@hotmail.com

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