El pasado 24 de febrero los mexicanos celebramos el día de la bandera nacional.
A medida que reflexionamos lo que significa este símbolo para Nosotros, debemos cuestionar ¿cuáles son los antecedentes históricos y sociales que acompañan a la bandera?
Comencemos por el principio:
La tradición oficial nos cuenta que el creador de la bandera mexicana fue Agustín de Iturbide, que un 24 de febrero pero de 1821, junto a Vicente Guerrero divulgó el Plan de Iguala en la que se proclamaron cuatro fundamentos:
- Establecer la independencia de México.
- Mantener la monarquía encabezada por Fernando VII o alguno de los miembros de la Corona española.
- Establecer la religión católica como única.
- Establecer la unión de todas las clases sociales
De estos cuatro fundamentos se establecieron tres principios que regirían a la nueva nación mexicana: Religión, Independencia y Unión.
Agustín de Iturbide consciente de la importancia de los símbolos por la época y la clase social a la que pertenecía, mandó confeccionar con José Magdaleno Ocampo un rectángulo de tela en la que quedaran plasmados tres colores que simbolizaran los tres principios antes mencionados:
1.- El verde simbolizaba la independencia de México
2.- El blanco la religión Católico-Romana
3.- El rojo la unión de las razas.
Todo parece ir muy bien hasta aquí, querido Lector. Esta es la historia oficial de la bandera mexicana; le pido ahora que analicemos de manera breve ¿cuáles son los orígenes de las banderas del mundo y por qué les asignamos un papel tan importante en nuestra nación?
La bandera y el escudo nacional son parte de la rama de conocimiento conocido como heráldica, entendida como la ciencia del blasón, que según el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española es el “arte de explicar y describir los escudos de armas de cada linaje, ciudad o persona.”
Aunque las banderas existían desde la antigüedad—como se comprueba con el lábaro del Emperador romano Constantino--la manera de comprenderlas como lo hacemos en la actualidad, es un fenómeno europeo que surgió entre los años de 1000 y 1300.
En la Baja Edad Media era difícil distinguir quienes eran los caballeros que peleaban en las justas de caballos y para que los voceros los pudieran identificar—ya que todos utilizaban armaduras similares—se comenzaron a emplear telas que contuvieran colores o representaciones de animales que identificaran a los portadores con la característica más sobresaliente de aquel animal: se utilizaban dragones, leones y águilas para destacar la ferocidad y valor de la persona que ostentaba la bandera el escudo dentro de la bandera de tela con colores llamativos.
Los caballeros que participaban en las justas sólo estaban entrenando para luchar en los campos de batalla y los regimientos que los a aquellos nobles comenzaron a identificarse y ser identificados con los colores del Señor que los guiaba a la batalla.
Cada reino europeo comenzó a desarrollar una heráldica específica que se comenzó a asociar con la nobleza de la persona que utilizaba la bandera y que servía para mostrar las características ideales específicas de una familia noble o un territorio o ciudad.
Aunque hoy en día la heráldica no es un tema del que hablamos los mexicanos por ser algo que se considera obsoleto, en la época que se independizó México (1821) los escudos eran importantes para demostrar la nobleza de las personas o instituciones que los portaban.
Podemos contemplar los restos de algunos escudos en edificios públicos de Puebla que sobrevivieron a la destrucción que se dio de escudos después de la Constitución de 1824: En la casa del Dean vemos los restos de un escudo que están sobre el balcón y la puerta de entrada, en la Iglesia de la Merced podemos contemplar el escudo de la Casa Real de Aragón en la torre, en la Catedral y la Beneficencia española se encuentran los escudos de los reinos de Castilla, León, Navarra así como el de Aragón y en la Iglesia de Santo Domingo se observa la Cruz de Calatrava flor de lisada sobre la puerta de entrada.
De aquí podemos concluir que, en el momento en el que Agustín de Iturbide escogió los colores de la bandera, lo que estaba haciendo era un ejercicio apropiado en aquel momento para demostrar la nobleza de la nación mexicana que se estaba creando en aquel momento.
El crear la bandera aun causa controversia en una Europa muy consciente de la heráldica.
Como ejemplo, en su libro “Coronas Huecas”, Juan Balanso en tono irónico afirma que la bandera mexicana tomo sus colores de una sandía que vio el General de Iturbide. Aunque no sabemos si sea cierta la historia, no dudamos que es algo que se repitió en España a través del tiempo para demostrar precisamente la carencia de nobleza de la nación mexicana.
Cuando vemos la bandera nacional, podemos comprender que la genealogía de su creación es más antigua que la versión que nos contaron de un 24 de febrero de 1824.
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