Año tras año se acumulan artículos en la prensa mexicana que señalan a una u otra institución de educación superior denominada universidad, instituto universitario o colegio como parte de un conglomerado nacional de “universidades patito.” El nombre podrá sorprender a aquellos hispano-parlantes que se topan con un término que suena casi cómico; “universidad patito”, ¿qué es una “universidad patito”? La respuesta, como se demostrará en líneas inferiores, no ha sido definida de manera satisfactoria aunque en la opinión pública interpretada por la prensa parece haber un consenso claro de lo que son y para describirlas podríamos utilizar la frase emitida por el juez estadounidense Potter Stewart cuando al no saber definir que era obscenidad en el caso estadounidense de Jacobellis vs. Ohio exclamó “Lo conozco cuando lo veo.”
Las “universidades patito” (también conocidas como “universidades al vapor” o “de garaje”) han sido definidas de varias maneras: desde instituciones que ofrecen licenciaturas y posgrados sin reconocimiento de la SEP a universidades públicas que de acuerdo a las opiniones de ciertos personajes públicos merecen el apodo de “patito”.
A pesar de que ciertos sectores de la opinión pública afirman que estas instituciones de educación superior son una mala inversión para los estudiantes que acuden a ellas, este artículo propone que las “universidades patito” o universidades con fines de lucro proporcionan a los alumnos que no pudieron ingresar a la universidad pública o privada más costosa una educación a nivel licenciatura o maestría a las que no tendrían acceso por cuatro motivos fundamentales: el primero por no aprobar los exámenes de admisión de universidades públicas, el segundo motivo por no tener los recursos económicos necesarios para ingresar a las universidades particulares de más prestigio, en tercer lugar algunas de las instituciones de educación superior conocidas como patito ofrecen al alumno la oportunidad de cursar las licenciaturas en un período menor al que lo harían en alguna universidad pública o privada de renombre (tres años comparado con cuatro o cinco, que es el tiempo acostumbrado(http://ciudadanosenred.com.mx)), el cuarto motivo es por qué las instituciones patito en algunas instancias ofrecen carreras novedosas que rompen con el esquema disciplinar tradicional.
El argumento de que en las instituciones “patito” se promueven algunas licenciaturas que salen de la norma, debido a que el ser instituciones orientadas a capitalizarse en la mayoría de los casos, deben estar buscando regularmente cómo atraer a alumnos con planes de estudio innovadores que las diferencien de la competencia y al hacerlo logran generar los suficientes recursos económicos no sólo para el sostenimiento de la institución, sino para generar una ganancia.
Las innovaciones educativas que se producen en estas instituciones de educación superior crean, mantienen o rescatan ciertas formas culturales del entorno local--como la gastronomía, artes plásticas o las artes circenses--replanteando y redefiniendo la manera en la que se comprendían los métodos pedagógicos, los paradigmas educativos y obliga a replantear los esquemas educativos que tiene la Secretaría de Educación Pública dándole a las “universidades patito” un rol importante dentro de la economía creativa de México. Las “universidades patito” generan un conocimiento subalterno que responde a las necesidades y realidades locales; al no derivarse de los modelos metropolitanos, suelen ser ‘incomprendidos’ por los estudios sobre producción/circulación del conocimiento y de educación superior.
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