Opinión

Los cambios que se prevén en el panorama educativo (Primera Parte)

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En lo últimos meses la prensa local ha manejado una serie de artículos que destacan los cambios que se han dado en la máxima casa de estudios, pero no se ha analizado las consecuencias que estos cambios acarrean para los distintos segmentos de la clase media de la entidad.

El siglo XX vio el desmantelamiento de la nobleza europea y la desintegración del sistema de castas que aun prevalecía en México.

Para Pierre Bourdieu en su obra “La nobleza de Estado” (publicada en el 2013 por editorial Siglo XXI) la desintegración de estos sistemas significó que el Estado buscaba reemplazar los credos en una herencia biológica que predeterminaba donde encajaba cada persona dentro del sistema prevaleciente, por uno donde se exaltaba el mérito del individuo.

En el esquema de la primera mitad del siglo XX el origen de nacimiento ya no determinaría el rol de las personas en la sociedad, sino que su capacidad intelectual llevaría al ciudadano al lugar donde tendría éxito.

Para explotar las capacidades intelectuales de las personas que funcionaran en este nuevo tipo de sociedad meritocrática, las instituciones de educación superior públicas se convirtieron en los semilleros de donde se extraerían los talentos que llevarían las directrices del Estado moderno.

El modelo funcionó bien; basta ver los perfiles de los egresados exitosos de la UNAM en el transcurrir del siglo XX empresarios como Carlos Slim o Presidentes de nuestra nación como Miguel Alemán o Carlos Salinas de Gortari.

A fines de la década del 60 el sistema de la universidad pública--cuya función había sido ayudar al Estado a conseguir los mejores trabajadores--entró en declive.

En nuestra entidad podemos observar mediante un estudio de la historia local los efectos que tuvo el declive de la universidad pública.

La máxima casa de estudios se politizó y dividió en la década del 60 entre dos grupos antagónicos con agendas que ahora nos parecen anticuadas: los FUAS y los Carolinos.

La crisis que provocó la división de los dos grupos debilitó a la máxima casa de estudios y a partir de las décadas del 70 y 80 comenzaron a surgir universidades particulares de diversas categorías que compitieron con la universidad autónoma de Puebla.

La BUAP dejó de ser el único lugar del que se podían extraer profesionistas capaces.

Universidades particulares como la UPAEP o la Universidad de las Américas-Puebla absorbieron a los alumnos de la clase media y media alta ofreciéndoles un modelo de educación que iba en contra de los principios marxistas que se habían adoptado en la BUAP y eso les dio fortaleza en ciertos ámbitos a los egresados de estas instituciones en el ámbito empresarial y a veces político local.

La percepción clase mediera del declive de la UAP benefició el desarrollo y crecimiento de otro tipo de universidades públicas que la ciudadanía bautizó como “Universidades de Garaje” o “Universidades al vapor”, en cuyas aulas los alumnos buscaban una educación que los ayudara a conseguir mejores trabajos mediante una educación más formal.

Los cambios en la BUAP se dieron en la década del 90 cuando el esquema moderno que analizó Bourdieu se reemplazó por un esquema de educación Neo-liberal.

Se asumió que la educación ya no sería para profundizar en el bagaje de conocimiento de la cultura occidental, sino que se esperaba que ahora los alumnos salieran con los conocimientos técnicos necesarios para trabajar en una empresa y se esperaba que la Universidad no fuera ya más que un instrumento que cooperara con las empresas y el gobierno para sacar a jóvenes que pudieran funcionar en el esquema económico imperante y el rol de la universidad como un semillero de ideas se sustituyó gradualmente.

A fines del 2015 podemos afirmar que se está presentando un cambio en la manera en la que se está reestructurando la educación.

En países como Estados Unidos la educación superior está en crisis, no por los conocimientos que genera, sino por los problemas que se están generando para sus egresados.

Los alumnos norteamericanos de clase media están estudiando en universidades públicas que les están cobrando grandes cantidades de dinero que los educandos sufragan con créditos bancarios.

Las universidades públicas no están recibiendo los apoyos estatales para desempeñar su función y cada vez se ven más orilladas a exigirles mayores colegiaturas a los alumnos y a concesionar servicios a compañías particulares que les paguen a ellos para operar en los campus.

Los alumnos pagan cada vez más dinero para estudiar en las universidades porque un Bachelor’s es ya la única garantía de ascenso social para una gran parte de la clase media.

En Puebla vemos que bajo la administración del gobernador actual, la universidad se está abriendo para recibir a más alumnos y por lo tanto se está reestructurando el sistema de educación superior.

El miedo de algunas personas es que hace estos cambios inevitablemente hacen que descienda la calidad educativa de la máxima casa de estudios.

Aunque hay muchos alumnos que merecen ingresar dentro de la institución, la mayor cantidad de estudiantes significa que se sacrifican ciertos aspectos de una buena educación.

Twitter: Fofi5