Opinión

¿Y los principios en la BUAP?

.

En días pasados, concretamente el 28 de octubre y el 12 de noviembre del año en curso, circularon en la Red dos publicaciones; en ellas, se vierten un conjunto de apreciaciones sobre la situación que prevalece al seno de la Facultad de Derecho de la BUAP, realizando una serie de señalamientos al respecto.

No emitimos de inmediato nuestro punto de vista, en virtud de que teníamos el compromiso de asistir en calidad de Profesor Invitado, a la realización de un evento académico en una Universidad extranjera, pero estimo necesario realizarlo (me parece prudente también, destacar, que los gastos para mi asistencia fueron cubiertos totalmente por el suscrito).

Aunque se debe reconocer, de entrada, que efectivamente prevalece en la Unidad Académica referida un clima “anormal”, no podemos acreditar que todo lo ahí mencionado, sea producto solamente del infortunio. Esto es, de los aspectos cuestionables que de entrada acusan dichos reclamos, primeramente es que ambos carecen de la firma del suscriptor; debemos adoptar la práctica de calzar con nuestro nombre las opiniones que hacemos públicas, al no hacerlo así les restamos valor y seriedad. En segundo término, he buscado en las dos publicaciones cuáles son los principios que se pretenden defender, sin hallarlos en ningún sitio y, en tercer lugar, menos aún se contiene alguna propuesta para rescatar el quehacer sustantivo en la facultad.

Tiene más de un año ya que en Facultad se percibió la existencia del clima que se señala. Ese fue el motivo en que se justificó la presencia en ella de la Administración Central de la Universidad, con la finalidad de realizar una auditoría de diverso orden, de la que jamás se difundió el resultado; por lo mismo, ignoramos si las afirmaciones que realizan en las publicaciones referidas en relación a los “moches”, sobreprecios, actos de corrupción, disposición injustificada del equipo y otros, sean o no verídicas, en virtud de que nada de ello se ha informado oficialmente. Pero si, bajo la misma razón aparente, se procedió a imponer un conjunto de cambios en el personal que actualmente acompaña con su trabajo a la Dirección de la misma.

A un año de distancia, se puede acreditar que los relevos fueron de lo más desafortunados. Es posible afirmar también, que los únicos cambios acontecidos con acierto son, el que se imprimió en el nombramiento del responsable de las publicaciones desde el inicio de la administración; actualmente nuestras revistas se encuentran indexadas, cada una cuenta con Consejo Editorial, así como con cuerpo de arbitraje bajo el modelo de doble ciego, necesidad apremiante por la que habíamos pugnado, que de manera afortunada, ha sido satisfecha. Lo mismo se puede decir del nombramiento realizado en la Dirección de Vinculación Profesional, que viene operando con eficacia, no obstante que en algún momento alguien encubierto en la sombra pretendió descalificar el trabajo ahí realizado.

Los programas de Posgrado se han visto interrumpidos de manera inusitada y se han tomado decisiones precipitadas que en nada han contribuido a fortalecerlos, al contrario; lo anterior, no obstante el empeño que imprime en sus actividades el Coordinador del Doctorado en Derecho, quien ha tenido el temple para tolerar los cambios en el estado de ánimo de la responsable de la Secretaría de Investigación y Estudios de Posgrado, no pasando desapercibida la baja de la Coordinadora de la Maestría en Derecho, quien simplemente no toleró los altibajos.

Hasta aquí podemos ocuparnos por ahora del contenido de la primera publicación, en virtud de que los señalamientos restantes se deben ubicar en su justo término para una solución eficaz.

De la segunda publicación (la del día 12 de noviembre), es lamentable que se haga uso de un espacio de difusión para verter descalificaciones e insultos personales, como si con ello se diera solución a los problemas.

Es evidente que fueron dos plumas distintas las responsables de las divulgaciones; en la segunda de ellas, por los insultos y descalificaciones que se lanzan, obviamente se atiende a un espíritu revanchista. Se realizan afirmaciones que carecen de sustento, haciendo gala de un formato rupestre, que nada aporta para dar una solución a los asuntos que pudieran considerarse.

Primeramente, se afirma sin sustento que las acreditaciones otorgadas por organismos evaluadores externos son logro de otras gestiones que precedieron, pero me pregunto ¿entonces los actos de corrupción y otros temas que se denuncian aparecieron así, de repente, de la nada y de la noche a la mañana? Es necesario llamar la atención en que cualquiera que sea el estado que se guarde, somos resultado de un proceso; es ahí donde se evidencia la carencia de principios. Hay diversidad de fotos en las que aparece durante el período de campaña un gran número de miembros de la planta docente, apoyando el arribo del Dr. Carlos Antonio Moreno Sánchez a la Dirección de la Facultad.

Se ha llegado a manejar a nivel de rumor, la intención de deponer al Dr. Moreno una vez vencido el término de dos años, lo que impediría legalmente realizar una nueva elección de Director. Recomiendo no dejarnos llevar por rumores. Para mí, el Dr. Carlos Antonio Moreno Sánchez es el Director de la Facultad de Derecho, porque emanó de un proceso de elección, en el que la mayoría de la comunidad de la Facultad emitió su voto favorable. Ello no obstante de que participé como candidato opositor en el mencionado proceso.

Las decisiones que al efecto se tomen, por parte de la Administración Central en la observancia del mismo principio, nos orientará sobre la relevancia que para ella guardan estos, así como sobre el estilo de gobierno en la Universidad para solucionar cuestiones de fondo y con la participación de la comunidad. No se puede pasar por alto, que al momento de redactar estás líneas, he sido informado que la Directora de la Facultad de Administración Pública ha “renunciado” a partir del día martes 17 de noviembre de 2015.

Al señor Dr. Carlos Antonio Moreno Sánchez, le pido, de manera respetuosa, ejerza sus atribuciones, anteponiendo a cualquier interés, el superior de la Facultad.

Finalmente, para no cansar al lector, dejamos para una segunda entrega el abordaje de los aspectos fundamentales que prevalecen en el ámbito de la Facultad.