Opinión

La triste muerte de Nieves Cue y lo que dice de nuestra cultura

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Una semana antes de morir fuimos Gina y Yo al Asilo de Ancianos de la Fundación Gabriel Pastor. Las personas que nos atendieron—desde la caseta de vigilancia hasta el personal de limpieza-- fueron siempre amables; el camino por los jardines sombreado por el atardecer, agradable. Una vez que se traspasó la puerta donde se encuentran los departamentos de los viejitos que ahí residen, cambió el escenario: una penumbra del atardecer tocaba el pasillo al que se comunicaban las distintas habitaciones.

Nosotros íbamos a ver a la Señorita Nieves Cue, que en fechas recientes se había mudado ahí.

Platicamos con ella, impresionados en primera instancia por su extrema delgadez, pero a medida que avanzó la conversación, escuchamos a la Nieves que habíamos tratado en la comunidad de la Iglesia de Santo Domingo.

Nieves le preguntó a Gina sobre los frailes de Santo Domingo, nos platicó sobre las pinturas al óleo que ella había realizado para algunos de los sacerotes que habían vivido en el convento dominicano.

Nos Platicó sobre su enfermedad y la depresión que había seguido; su prima-preocupada por ella al ver que ya no comía--, la llevó al asilo para que la cuidaran.

Ahí también estaba desanimada y no quería salir a comer con las otras personas del piso o convivir con ellos.

Mientras hablaba Gina y Yo contemplábamos la triste aura de la habitación: lo único bello que había en aquel espacio eran dos pinturas al óleo de la Virgen del Rosario y de Covadonga con la firma de Nieves al calce.

Era triste ver en el piso junto a la cocina una cucaracha muerta, unos muebles viejos y la soledad de la vejez, atemperada por una muchachita que la acompañó hasta el final.

Antes de irnos le preguntamos a Nieves si quería que la visitáramos otra vez y su respuesta fue negativa. No quería visitas. Tal vez cuando estuviera mejor la podíamos ver nuevamente, pero su depresión hacía el que no quisiera recibir personas.

Gina y Yo salimos tristes de ahí, no podíamos creer que la mujer vibrante que habíamos conocido en la Iglesia de Santo Domingo estuviera en condiciones tan tristes.

Nieves falleció una semana después de nuestra visita.

Yo conocí a Nieves al final de su vida, pero sabía algunos detalles de su pasado. Era la tercera de cuatro hermanos, dos varones y dos mujeres.

Había crecido en la casa de “La Alhambra” en la colonia de San Francisco en la 6 norte entre la 2ª central y la 14 oriente, una construcción que ha sido descrita como hermosa o de pésimo gusto, dependiendo de a quien se le pregunte.

Los caudales de la familia Cue Mier provenían de los textiles, rentas y de una hacienda que sirvió como modelo de la casa de la 6 norte.

Su hermana y dos hermanos se casaron (el mayor se casó tres veces, una con una sobrina del Presidente Manuel Ávila Camacho), pero Nieves permaneció soltera.

No se casó porque no quisiera… tuvo dos novios con los que finalmente no se concretó nada. Con el primero anduvo tres décadas y finalmente—después de hacerle perder el tiempo--, se rompió la relación. Después salió con un español que falleció durante el cortejo.

Nieves se convirtió entonces en aquella figura de la sociedad poblana que se rechazaba en tonos mudos.

En un mundo en el que la mujer se definía en primer lugar por ser la esposa de alguien y la madre de una pipiolera, Nieves no cumplió la función que se le solicitaba a las mujeres poblanas de cierta clase social, a pesar de que lo había deseado e intentado.

Nieves se refugió en la pintura—fue discípula de Ignacio Dávila hijo-- y su obra de tipo realista es maravillosa. Si quiere admirar uno de sus cuadros puede ir al Hotel Presidente Intercontinental a admirar el óleo de la China Poblana que su pincel y talento ejecutaron.

Se involucró en la comunidad de Santo Domingo de Guzmán en la que fue Cofrade del Rosario y Dominica seglar. Durante el tiempo que estuvo ahí apoyó a la Orden de Predicadores y siempre sirvió de vínculo entre los dominicos y los seglares que se habían alejado de la comunidad.

Cuidó a su madre hasta que falleció, a sus hermanos, a sobrinos y amigos. Estuvo al pendiente de los éxitos de sus sobrinos y hablaba de ellos con mucho cariño y se preocupaba por su bienestar.

Fue una mujer que, personalmente afirmo, tenía valores y era buena e inteligente y su muerte fue sentida por varias personas que la conocimos.

Vivió su vida de acuerdo a un código de conducta que le inculcaron desde la infancia y que explicaba cómo se debía vivir correctamente.

En las últimas semanas se ha hablado de una falta de valores en la sociedad, y que esta falta de valores ha roto el tejido social (un ejemplo).

Arguyo que en primer lugar estos valores que se están perdiendo implicaban que unos salían ganando y otros salían perdiendo: en el caso de las mujeres, los valores que se les impusieron fueron asignados por los varones que les exigían a las damas que sacrificaran mucho, mientras que ellos gozaban de más libertad.

En una cultura como la nuestra, donde se recompensa la corrupción, la mentira y la impunidad es muy difícil pedir que se sostengan valores morales de antaño que promueven conductas contrarias a la cultura actual, ya que el ser honesto y bondadoso se ven como una debilidad de carácter en nuestra cultura. Es más divertido ser como una de estas damas del melodrama que se ha casado, divorciado y vuelto a casar, que una mujer que sacrifica su vida en beneficio de los demás

Finalmente, si lo que se desea es recuperar los valores, ¿cómo mantenerlos sin un esquema judeo-cristiano? Es más difícil (aunque no imposible) pedir valores antiguos sin el temor de una consecuencia de castigo en el futuro. Aquellos que arguyen que la razón nos puede guiar, pueden estudiar a Michel Foucault para comprender que eso no es necesariamente cierto.

Nieves es un ejemplo de la sociedad en la que vivimos, fue buena mujer tenía valores y principios que la condujeron a un triste final. Por otro lado hay políticos que son unos pillos y viven muy bien y probablemente morirán rodeados de lujos y comodidad. ¿Podemos fingir sorpresa que muchas personas tengan como modelo al segundo grupo?