En vísperas de Navidad, Chignahuapan rememora la labor artesanal de hacer esferas, que ha marcado su historia y su identidad colectiva durante más de cinco décadas, consolidándose como uno de los principales referentes de la esfera de vidrio hecha a mano.
La tradición comenzó a finales de los años sesenta, con la instalación del primer taller de vidrio soplado en el municipio. A partir de ese momento, el conocimiento del oficio se extendió entre trabajadores que optaron por independizarse y formar negocios familiares.
Con el paso de los años, la producción artesanal se multiplicó y se integró a la vida cotidiana del pueblo. Viviendas, patios y calles se adaptaron como espacios de trabajo donde el proceso manual se volvió parte del día a día de las familias.

La esfera artesanal dejó de ser un simple adorno para convertirse en el principal sustento económico de Chignahuapan. La enseñanza del oficio de generación en generación permitió preservar técnicas tradicionales y mejorar la calidad de cada pieza.
Elaboración artesanal de las esferas de Chignahuapan
La elaboración artesanal de la esfera en Chignahuapan inicia con el soplado del vidrio, donde los artesanos calientan tubos de vidrio en hornos de alta temperatura hasta volverlos maleables y, mediante el aliento y movimientos precisos, les dan forma esférica.
En vísperas de Navidad, #Chignahuapan honra su tradición esferera: una artesanía nacida en los años 60 que hoy lleva esferas hechas a mano de Puebla al mundo, incluso al Vaticano. Vía: @OrtizSamad66573 pic.twitter.com/jw8L8WLgrP — Periódico e-consulta (@e_consulta) December 24, 2025
Una vez enfriadas, las piezas pasan al proceso de plateado interno, en el que se introduce una solución especial que les otorga el brillo característico.
Posteriormente, cada esfera es pintada y decorada a mano, ya sea con colores tradicionales, diseños navideños o acabados artísticos, para finalmente colocarles el capuchón y el gancho.
Todo el proceso involucra varias manos expertas y técnicas heredadas por generaciones, lo que convierte a cada pieza en un objeto único e irrepetible.
El reconocimiento internacional de las esferas de Chignahuapan
La historia esferera también impulsó la creación de corredores artesanales y zonas comerciales especializadas, que fortaleció el reconocimiento de Chignahuapan como un punto clave durante la temporada decembrina.
El prestigio de la artesanía local trascendió fronteras, ya que las esferas de Chignahuapan han llegado a distintos países y, de manera simbólica, incluso han sido enviadas al Vaticano, reflejando el alcance internacional de este trabajo manual.
Hoy, en el contexto de las celebraciones navideñas, los artesanos de Chignahuapan reafirman su legado histórico al recordar una tradición que no solo define su economía, sino que representa el esfuerzo, la identidad y el orgullo artesanal de su gente. (FS)