En Atlixco, la devoción a la Virgen de la Asunción, conocida por muchos como la Virgen de las Manzanas, todavía se mantiene viva, aunque ya son muy pocas las familias que continúan elaborando sus altares con este fruto tan propio de la región.
| En #Atlixco, Puebla, la tradición de colocar altares de manzana a la Virgen de la Asunción sobrevive gracias a algunas familias. Antes, las imágenes se heredaban por generaciones; muchas se han perdido. No es sólo fe, es parte de la historia frutera del municipio. Vía:… pic.twitter.com/vo3PzoTZmE — Periódico e-consulta (@e_consulta) August 15, 2025
La Virgen de la Asunción, cuya fiesta se celebra el 15 de agosto, recuerda el momento en que, según la fe católica, la Virgen María fue llevada al cielo en cuerpo y alma. En Atlixco, esta celebración adquirió un toque propio: colocar a la imagen en un altar con manzanas criollas.
Una herencia religiosa y cultural de Atlixco
Héctor Milliani, quien ha investigado esta costumbre, contó que hace algunas décadas era común ver en las casas del centro de Atlixco altares dedicados a esta Virgen, y adornados no sólo con manzanas, sino también con granadas, limas y nueces, según la temporada.
En muchos hogares atlixquenses, las imágenes de la Virgen de la Asunción eran de gran tamaño y se heredaban de generación en generación, pero con el tiempo muchas se han perdido.
La patrona de los fruteros y las cosechas atlixquenses
Cronistas del municipio recuerdan que, en la zona conocida como Solares Chicos, había numerosos huertos de manzanas y nogales, donde los fruteros de entonces adoptaron a esta santa como su patrona, a la cual agradecen por las buenas cosechas.
Milliani reconoció que rescatar esta tradición es complicado, pues cada vez hay menos interés de las nuevas generaciones por la religión. Sin embargo, este legado no sólo tiene un sentido religioso, sino también cultural, pues es parte de la identidad de Atlixco y de su historia agrícola, declaró.
Con el paso de los años y la pérdida de los huertos, la costumbre se fue apagando. Hoy, apenas tres familias del centro histórico mantienen esta tradición en sus hogares, además de algunos templos como San Francisco y San Agustín.
Más que una simple costumbre, los altares de manzana a la Virgen de la Asunción son parte de la memoria de Atlixco y un reflejo de su pasado con las huertas de frutas y de la fe que ha acompañado por generaciones a sus habitantes. (FS)