Rodrigo Moya, fotógrafo, documentalista y escritor, falleció en su residencia de Cuernavaca, Morelos, a los 91 años, tras enfrentar una larga enfermedad. La noticia la confirmó su familia y diversas instituciones culturales del país, entre ellas la Secretaría de Cultura federal, que expresó sus condolencias y reconoció su papel en la construcción visual de la memoria latinoamericana.
Nacido en Medellín, Colombia, en 1934, y nacionalizado mexicano, Rodrigo Moya desarrolló una trayectoria que lo consolidó como uno de los referentes en el fotoperiodismo. Su cámara inmortalizó las tensiones sociales y los procesos revolucionarios de los años cincuenta y sesenta, lo que ofreció un testimonio gráfico con valor histórico. Una de sus imágenes más reconocidas es el retrato conocido como
Además de su trabajo fotográfico, Moya incursionó en la escritura, la edición y el ensayo documental. Colaboró con distintas publicaciones nacionales e internacionales, en las que abordó temas sociales, políticos y culturales. Durante su carrera, también formó parte del equipo del Departamento de Catálogo y Restauración de Patrimonio Artístico del INAH en los años 60.
El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) recordó que Moya fue galardonado en 2007 con la Medalla al Mérito Fotográfico del Sistema Nacional de Fototecas, en reconocimiento a su contribución a la documentación visual de los cambios históricos del siglo XX. En redes sociales, el INAH destacó su papel como testigo activo de las transformaciones políticas y culturales en México y América Latina.
La Secretaría de Cultura del Gobierno de México lamenta el fallecimiento del fotógrafo, documentalista y escritor Rodrigo Moya, figura clave del fotoperiodismo latinoamericano. Su obra retrató con agudeza las desigualdades sociales, las luchas populares y los movimientos… pic.twitter.com/qjGfYiTklb — Secretaría de Cultura (@cultura_mx) July 31, 2025
Su archivo fotográfico, resguardado en gran parte por la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), contiene un registro tanto la vida cotidiana como eventos trascendentales de la región. Este fondo es considerado un recurso fundamental para investigadores, historiadores y artistas. (BH)