En una muestra de resistencia y sororidad, madres con hijos pequeños y personas con discapacidad encabezaron la megamarcha del 8 de marzo, bajo el lema "No llegamos todas".
Con carriolas, sillas de ruedas y pancartas en alto, participaron en una movilización que reunió a más de 3 mil mujeres en las calles de Puebla.
El contingente, compuesto por madres de familia y activistas con movilidad reducida, ocupó los primeros lugares de la marcha, visibilizando la intersección entre la maternidad, la discapacidad y la lucha feminista.
#8M "No que no, sí que sí, ya volvimos a salir". Mega Marcha Feminista en Puebla luce así desde las alturas. Inició en El Gallito y llegó a la Fiscalía. pic.twitter.com/7i4TBZY630 — Periódico e-consulta (@e_consulta) March 8, 2025
Con mensajes de justicia y consignas exigiendo un alto a la violencia de género, estas mujeres reafirmaron su compromiso con el movimiento.
Una marcha pacífica y sin incidentes
La movilización partió del emblemático Gallito en el Paseo Bravo, destacándose como una de las manifestaciones más pacíficas registradas durante las marchas del 8M en Puebla.
A diferencia de años anteriores, no se reportaron actos de iconoclasia ni enfrentamientos, lo que permitió que el recorrido fluyera sin interrupciones y fuera más corto de lo habitual.
Al llegar a la Fiscalía General del Estado de Puebla, las participantes colocaron carteles en las instalaciones, dejando mensajes de exigencia y justicia. Entre cantos y consignas, la marcha concluyó con la misma energía con la que comenzó: con la voz de miles de mujeres unidas por una misma causa.
#ÚltimaHora "No llegamos todas" Avanza por avenida reforma la Mega Marcha del #8M en Puebla. La manifestación llegará hasta la Fiscalía. Vía @anilu_villegas pic.twitter.com/4mKUh5efSD — Periódico e-consulta (@e_consulta) March 8, 2025
La presencia de madres y mujeres con discapacidad no sólo evidenció la diversidad dentro del movimiento feminista, sino también la urgencia de políticas públicas que contemplen sus necesidades y demandas.
En un país donde la violencia de género sigue cobrando vidas, la lucha continúa. Cada 8 de marzo se alza como un recordatorio de que, aunque muchas ya no están, sus voces siguen resonando en las calles. (PSR)