Cada 27 de enero se conmemora el Día Internacional del Conservador-Restaurador, una fecha destinada a reconocer a quienes se dedican a la conservación y restauración de piezas históricas y culturales en todo el mundo.
Restaurar se define como la intervención sobre un objeto histórico o cultural mediante procedimientos específicos para garantizar su conservación. La labor de un restaurador consiste en preservar obras deterioradas, intentando devolverlas a su estado original. Además, estudian los componentes de las piezas para identificar los elementos que se deterioran más rápidamente y cómo prevenir su degradación.
Estos profesionales no solo preservan obras privadas de propietarios o de sus propios autores, sino que también desempeñan la ardua tarea de salvaguardar el legado cultural y artístico de las comunidades.
Aunque conservadores y restauradores trabajan en conjunto, sus roles son diferentes. El conservador es responsable de investigar y divulgar información sobre las piezas, especialmente aquellas destinadas a exhibirse en museos. También supervisa que las obras se mantengan en buen estado y se conserven limpias. (LMJ)