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Las manos sabias de Cirila López, la última guardiana de las ceras de San Gabriel

En el municipio poblano de Chilac aguardan las únicas ceras orgánicas y artesanales; a sus 87 años, Cirila resguarda la tradición convirtiendo el susurro de abejas en arte del Día de Muertos

Las manos sabias de Cirila López, la última guardiana de las ceras de San Gabriel

Bañar cientos de veces los pabilos con cera de abeja lo aprendió desde pequeña, cuando observaba a su mamá realizar ceras para el Día de Muertos. Es doña Cirila López Romero, originaria de San Gabriel Chilac, quien se dedica a esta labor desde hace 13 años, siendo la única originaria nahua en este pueblo que aún lo realiza.

En un principio sus papás elaboraban ceras para las celebraciones de las fiestas patronales en adoración a su santo patrono San Gabriel Arcángel, sin embargo, la familia tuvo que dejar de lado esta labor debido a que se fueron de esta zona, por varios años radicaron en el estado de Veracruz.

Las manos vetustas de Cirila convierten en arte el susurro de las abejas

Hace tiempo decidió regresar al lugar que la vio nacer, San Gabriel Chilac, y desde hace 13 años retomó la elaboración de ceras. Actualmente tiene 87 años y realiza esta actividad con gran dedicación, pues es la única en este lugar que las crea.

Todo empieza en una pequeña habitación con una cerca de carrizos, ahí tiene una enorme olla con cera de abeja. Para que esta se derrita debe encender una pequeña fogata, pero tiene que ser mínima, ya que si se encuentra muy caliente no podrá plasmarse en el pabilo.

"No tiene que ser muy caliente, debe ser tibia, porque no se queda y echa a perder a la cera que ya está impregnada en el pabilo, yo por eso no le pongo mucha leña, es poca", comentó doña Ciri.

La tradición de la cera cobra vida a partir de octubre

Algunas de las ceras que tiene colocadas en una viga ya están bañadas con la mezcla, pero no es suficiente, requieren de otro baño por ambos lados para que no queden desiguales.

Doña Ciri las mide con el ancho de dos de sus dedos, si el grosor es el ideal la cera está lista para limpiarse con una fibra de algodón para no rayarla, se empaca en bolsas y se entrega al cliente.

"Durante todo el año no tengo pedidos, esto se empiezan en octubre y tampoco son tantos, pero me gusta hacerlos. Las personas que saben que yo las hago vienen a encargarme, me piden las de kilo, las de medio, o las que pesan tres cuartos, aparte hago las mías que son para mi altar", platicó doña Ciri.

Expresó que también elabora las que son para los niños que fallecieron, estas son pequeñas y se venden por 75 gramos, pero se llevan tres o seis, dependiendo de las que soliciten. Estas por ser delgadas con el Sol pueden perder su forma normal, pero no significa que estén mal hechas, significa que el material es totalmente natural y fue elaborada artesanalmente.

Doña Cirila y el último aliento de las ceras

Posiblemente esté año sea el último en que doña Ciri realice ceras, pues a causa de un problema en la vista dentro de poco será operada y su condición hace difícil que vuelva a retomar esta actividad.

El municipio se quedará sin las únicas manos que realizan estas ceras de manera artesanal, ya que la mayoría de los habitantes las compra en otras tiendas.

La elaboración de ceras de manera artesanal y orgánicas podrían perderse en este municipio, ya que no tiene a quién transmitir este conocimiento y tampoco hay quien se interese. Posiblemente, San Gabriel Chilac deba decir adiós a este trabajo de manos expertas. (EG).

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