En países de Europa volvieron las medidas sanitarias estrictas tras la llegada de la variante Ómicron de covid-19, con el fin de prevenir una nueva ola de contagios, aunque persista la inconformidad de habitantes.
En Francia se cancelaron los festejos de Año Nuevo en París, y se establecieron restricciones de viaje, al igual que en Chipre y Austria.
En Dinamarca se ordenó el cierre de todos los centros de esparcimiento, como cines, teatros, salas de conciertos, parques de atracciones y museos.
Irlanda impuso un toque de queda a las 8 de la noche para bares y pubs, además de que limitó el aforo en espacios públicos cerrados y al aire libre.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), la variante Ómicron ya se encuentra en 89 países y los casos se duplican entre 1.5 y 3 días.
Con información de El Universal.