Nuestras maneras de comunicarnos están cambiando radicalmente y con ellas nuestra manera de leer. Los avances tecnológicos modernos han generado formatos cortos, rápidos y de fácil digestión, formatos que han mermado o mermarán la capacidad de lectura.
Las redes sociales nos exigen publicar poco contenido, de lo contrario los internautas no lo revisarán pues se distraerán con otra aplicación, chat o noticias. La información se vuelve efímera y desechable.
La facilidad para movernos entre tareas, páginas, blogs, y redes hace que la lectura a profundidad se vuelva cada vez más escasa. La lectura a profundidad no es compatible con las pantallas.
Esta semana, el diario español el País, publicó un artículo en donde se habla sobre este tema, argumentando la falta de lectura y los cambios de hábitos con diferentes experimentos realizados por científicos y universidades. Ver el articuloAQUI.
La lectura a profundidad es uno de los actos más complejos de nuestra especie. Profundizar en temas nos ayuda a conocer más, a ser tolerantes, y a tener una mayor capacidad al resolver problemas.
Si no se aplican medidas para conservar el hábito del a lectura extensa o a profundidad por encima del escaneo y la lectura rápida, pronto viviremos en una sociedad con un léxico completamente reducido en donde los libros objetos sean antigüedades y nada más.
La lectura en móviles, pantallas y gadgets no debe ser erradicada, en ciertas situaciones es benéfica. Lo que se debe hacer es combinar ambos formatos, la lectura rápida y digerible en la web y la lectura extensa y profunda del os libros y formatos impresos.