El pasado 14 de febrero, Christopher Baker, de 28 años, comió en un restaurante de Sunderland, Inglaterra. Pero el joven no planeaba pagar la cuenta y para ello llevaba consigo una rata, la cual soltó y causó un alboroto.
Baker esperó a que las personas que se encontraban en dos mesas cercanas se retiraran para soltar el animal en el establecimiento, logrando al final su objetivo y su consumo fue gratis. Pero la historia no terminó ahí.
Tras disculparse con los comensales, el gerente del Borneo Bistro, Kevin Smith, llamó a un control de plagas para deshacerse del roedor.
Los fumigadores capturaron a la rata y descubrieron que se trataba de un animal domesticado, incluso la habían bañado recientemente.
Smith y el dueño del establecimiento revisaron los videos de las cámaras de seguridad y descubrieron el momento en que la rata fue liberada.
En los tribunales, Blake se declaró culpable y tuvo que compensar al restaurante con 60 euros; además de que sí tuvo que pagar su cuenta, la cual ascendía a 7.25 euros.