Desde el momento en que apareció en el palco real, S.M. el rey Juan Carlos recibió una tremenda y muy torera ovación.
La banda de música de la plaza Las Ventas, inició a tocar el himno nacional español, cosa que no fue posible escuchar por la estruendosa ovación con toda la plaza desde del tendido 1 a los reticentes del 7.
Puestos de pie y batiendo palmas, aplaudiendo como lo hacen en las faenas de las grandes figuras del toreo, como las que ayer conformaron el cartel: Julián López el “Juli”, Alejandro Talavante e Iván Fandiño.
Al término de la corrida, llamada de la Beneficencia, al igual que cómo se despiden los toreros, ambas manos en alto, el rey volvió a agradecer otra cerrada ovación la última que escucha como monarca en la catedral mundial del toreo.
La nota viene al caso por tanto que se habla de manifestaciones y el griterío de diversos grupos, principalmente los alineados a la izquierda, que piden consulta pública o referendum para abolir la monarquía en la península. Son como los anti-taurinos, grupos minoritarios, pero que hacen mucho ruido.
El comentario de ayer en los medios fue unánime: ¡Esas tremendas y tremendas ovaciones opacan y superan cualquier referendum¡